La historia de Derribos Arias es la historia de La Banda Sin Futuro, es la historia de un grupo adelantando a su época, la historia de un grupo olvidado y, sobre todo, es la historia de su creador, de Poch, el anti-héroe de la eternamente reivindicada Movida Madrileña.
Derribos Arias fueron el punk castizo, el surrealismo elevado a la máxima expresión, en definitiva, “si tú puedes, yo puedo”.
“Ignacio Gasca, conocido en el mundo de la música como Poch, falleció el pasado viernes (18 de septiembre de 1998) en San Sebastián a los 42 años de edad, víctima de la enfermedad de Huntington, padecimiento degenerativo que le había alejado de los escenarios…”, de esta manera comenzaba el periodista Diego A. Manrique la necrológica de Poch, el alma de uno de los grupos más irreverentes de principios de los ochenta. Pero antes de Derribos Arias, existió La Banda Sin Futuro.
A mediados de los setenta, la escena cultural y musical español estaba tomada por los cantautores, soldados de paz armados con tan sólo una guitarra que traían buenos tiempos a golpe de poesía. La cultura anglosajona era rechazada en ciertos sectores mientras que en otros muchos comenzaba a ser recibida con los brazos abiertos. En el País Vasco, bandas de garaje estaban dando forma al movimiento que más tarde se conocería como Rock Radical, una comunidad de inadaptados donde todos los jóvenes tenían cabida, todos menos uno, un chaval atormentado por un estricto padre y que atendía al nombre de Poch. La Banda Sin Futuro se formó a mediados de 1978, aglutinando los ecos punkies y de la New Wave que desde Londres y Nueva York llegaban a finales de 1977. El grupo se presenta en la escena local con una serie de caóticos conciertos en donde resultaba difícil percibir más de dos notas musicales correctas una detrás de otra. Lo cierto es que la audiencia se había acostumbrado a la perfección de la música sinfónica que asoló aquella década la escena internacional.
Durante el verano de 1979, nuestro protagonista conoce al que iba a ser su mano derecha, Alejo Alberdi, paisano que volvía de Londres cargado de tickets de conciertos de The Clash, The Jam o los Stranglers, además de decenas de vinilos y una guitarra eléctrica. Algunas semanas después, Alejo debutaba junto a Poch, a Paul en la batería y a Pepo y a Tarín. Para entonces, Poch viajaba a Madrid para grabar las canciones de una formación que se hacía llamar Ejecutivos Agresivos, cantera de la que saldrían grandes músicos como Jaime Urrutia, quien más tarde formaría Gabinete Caligari. Alejo y Poch actuaban donde buenamente podían, tentando la paciencia del dueño del local, pero el horizonte se veía lejano y en 1981 forman Derribos Arias, nueva formación a la que más tarde entraría a formar parte como batería el propio Paul. Inesperadamente, los tres consiguen cierto éxito en la escena madrileña de 1982 y a comienzos del 83 se meten en el estudio para grabar un EP de cinco canciones, entre las que están “Nos Van A Desinfectar” y “El Chico Más Blanco De La Playa De Gros”. El EP no salió a la venta hasta 1996, cuado la banda se había convertido e un grupo de culto.
Para aquel entonces, Derribos Arias se había labrado una fama como grupo único y adelantando a su época, lejos del pop de contemporáneos como Nacha Pop o Los Secretos, las actuaciones de Derribos Arias eran celebraciones del caos, gracias sobre todo a la confusa personalidad de Poch, original compositor y gran guitarrista cuya presencia en escena significaba un motivo de fiesta y celebración. Según cuenta el propio Alejo, quien sitúa al grupo fuera de una escena carente de sentido del humor, Derribos Arias tenía “la virtud de mezclar sin autocensuras ni prejuicios todo tipo de estilos aparentemente incompatibles, desde el pop, el punk hasta la psicodelia o la música disco. Éramos una esponja que absorbíamos todo, de ahí la incapacidad de los críticos para etiquetarnos”.
Derribos Arias debutan sobre un escenario el 1 de abril de 1981 en la sala Carolina de Madrid, junto a Gabinete Caligari, la misma noche que se inauguraba el tan recordado Rock-Ola, con una actuación de los U.K. Subs. Surrealistas como pocos, los cuatro compañeros (Alejo, Paul, Juan y Poch) tomaron como referencia el “hágaselo usted mismo” y unas actuaciones carentes de sincronización y ensayos previos, donde la intensidad de cada show (término ideal que define aquellos conciertos) dependía tanto de las sustancias químicas que los cuatro habían ingerido antes de subir al escenario como del estado de ánimo en el cual se encontraban a la hora de tocar el primer acorde (como se puede observar, el espectador iba preparado para cualquier sorpresa). En realidad, asistir a un concierto de Derribos Arias era contemplar el término improvisación elevado a su máximo esplendor: Poch confundía al resto de la banda jugando con su guitarra como si del Lou Reed de The Velvet Underground se tratara, convirtiéndose, junto a los únicos e irrepetibles Glutamato Ye Yé, en líderes de lo que se denominó Hornadas Irritantes, un frente creado para incordiar a los reyes del pop melódico de principios de los ochenta, grupos como Mamá o Los Secretos, formaciones odiadas por el propio Poch.
Por fin, en 1982 Grabaciones Accidentales S.A. (GASA), el paradigma de las compañías independientes, edita un EP que contiene himnos compuestos por Poch como “Branquias Bajo El Agua” y “Dios Salve Al Lehendakari” y en marzo de ese año, contra todo pronóstico, ganan la quinta edición del Trofeo Rock Villa De Madrid. GASA publica el maxi “A Flúor” / “Tupés En Crecimiento” y prepara la grabación del que iba a ser el álbum de debut de Derribos Arias, el legendario “En La Guía, En El Listín”, con un desorbitado presupuesto de medio millón de las pesetas de aquella época, editado durante el verano de 1983. Pero las ventas no llegaron ni por asomo a las expectativas realizadas por la compañía y la banda se disolvería en el tiempo dejando una última grabación: “Disco Pocho”. Pero ahí no queda la cosa y el cerebro del grupo, en 1984 Poch, recibe una oferta de la poderosa CBS para grabar y editar su único trabajo en solitario “Poch Se Ha Vuelto A Equivocar”, con la colaboración de muchos amigos, pero el título del álbum presagiaba lo peor: las ventas fueron bajísimas y Poch, ya con síntomas de deterioro de su enfermedad. Cuatro años después, GASA le produjo “Nuevos Sistemas Para Viajar”, trabajo grabado en muchas sesiones, cuando Poch conseguía recobrar la lucidez que le robaba el Mal de Hungtinton, la enfermedad degenerativa que le estaba robando la vida por minutos. En 1990 se produce lo inevitable, Ignacio Gasca regresa a San Sebastián, junto a su familia, incapaz ya de mantenerse de pie. Un años después, sus amigos graban “El Chico Más Pálido De La Playa Del Gros” y el 18 de septiembre de 1998, fallecía en su ciudad natal junto a su familia.
Para la posterioridad quedan las grabaciones de Derribos Arias y una surrealista aparición en “Laberinto De Pasiones”, el segundo largo de Pedro Almodóvar, donde Poch interpretó a un vendedor de rosarios a domicilio e integrante de una banda imaginaria. ¡Dios salve a Poch!.

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