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Edvard Grieg

Grieg, primer gran músico nacional de Noruega, supo evocar las sugestiones del mundo nórdico, elaborando un lenguaje espontáneo y fresco, original y precursor de estilos más modernos.

Edvard Hagerup Grieg, considerado generalmente el representante más importante de la escuela nórdica, y en consecuencia exponente también de una especie de exotismo “boreal”, se sitúa dentro del ámbito de las escuelas nacionalistas. Las composiciones más conocidas del compositor noruego son las Piezas líricas para piano, presentes en la biblioteca de todos los pianistas. Sin embargo, hay otras dos obras de mayor envergadura que han hecho que el músico noruego no quedase confinado a la literatura de salón de finales del siglo XIX: el Concierto en La menor op. 16 para piano y la música en escena para el Peer Gynt.

Edvard nació un 15 de junio de 1843 en Bergen, creció en el seno de una familia perteneciente a la alta burguesía. Descendía por parte de padre de un comerciante escocés, John Greig, cuyo hijo Alexander se había establecido en Bergen durante la segunda mitad del siglo XVIII y había cambiado su apellido por el de Grieg. Alexander, (padre de Edvard) además de comerciante, había sido cónsul inglés y de la boda de este último con una muchacha natural de Bergen, Gesine Hagerup (mujer muy aficionada al mundo de la música, concretamente al piano) nació el pequeño Edvard Hagerup Grieg. Por su parte, la madre de Edvard era una buena pianista aficionada por lo que el cuadro familiar donde creció el pequeño compositor emanaba un ambiente de rigurosa intelectualidad.

Unos años después, apareció en escena un popular violinista noruego, Ole Bull, personaje pintoresco que se convertiría en buen amigo de Grieg y su familia. Un día este célebre concertista, aunque famoso por sus excentricidades, se presentó en casa de Edvard Grieg para escuchar sus composiciones y, emocionado ante su talento, convenció a sus padres de que le enviaran a estudiar a Alemania. Así fue y de este modo se decidió el destino de Edvard y, en octubre de 1858, con tan sólo quince añitos el joven noruego fue inscrito en el prestigioso Conservatorio de Leipzig (fundado por Felix Mendelssohn en 1843 y contando entre sus primeros profesores con Robert Schumann). Durante los tres años que permaneció en Leipzig, Grieg enfermó gravemente de pleuritis y, pese a las curas a que se sometió y a unas vacaciones a su tierra natal, no llegó nunca a recuperarse: en la práctica, sólo le funcionaba un pulmón. Este diagnóstico desfavorable no le impidió concluir sus estudios musicales y componer su primera partitura autógrafa para ópera cuando todavía era alumno del famoso Conservatorio.

La vida de nuestro musicólogo noruego dio un viraje cuando entró en contacto con el ambiente musical de Copenhague, donde se encontraban activos los dos compositores ochocentistas daneses más importantes: Johann Meter Emilius Hartmann (abogado, organista y profesor de música, 1805-1900) y Niels Gade (yerno de Hartmann, 1817-1890). Pero, también, conoció a dos músicos noruegos que estuvieron a su lado durante su breve pero intenso período en la capital de Dinamarca, Halfdan Kjerulf (1815-1868) y Rikard Nordraak (1842-1866), de éste ultimo más tarde reconocería Grieg: “Aprendí de Nordraak las canciones populares de Noruega y, gracias a él, descubrí mi auténtica y verdadera naturaleza”. Junto a esto dos músicos noruegos y a algunos más daneses fundaron la sociedad musical Euterpe, destinada a difundir las óperas de la escuela nórdica. Y fue allí en Copenhague donde su vida sentimental y amorosa dio un vuelco: el músico noruego Grieg se enamoró de una prima suya, Nina Hagerup, y tras un breve noviazgo contrajo matrimonio y disfrutó de una vida conyugal muy feliz. Después del período pasado en Dinamarca, el noruego Edvard Grieg se trasladó a Oslo, donde inició sus actividades como compositor e intérprete y, recibió una carta del gran pianista húngaro Liszt. Este prestigioso músico estaba muy atento a todo lo que ocurría en torno a la música europea y, por vía privada le había llegado la Sonata op. 8 para violín y piano de Grieg. Por lo tanto le quiso expresar su admiración por carta y con estas palabras: “demuestra un talento brillante como compositor reflexivo, original, de excelente calidad…”. Esto contribuyó a que nuestro maestro obtuviera una beca del gobierno y pusiera rumbo, junto a su esposa Nina, a la capital italiana, Roma.

A partir de su estancia en Roma se hizo habitual ver a Nina cantando las composiciones líricas de su esposo, acompañada claro está por él al piano. Así que, la consagración dada por Liszt en Roma hizo que el nombre de Edvard Grieg circulase por Europa y que despertase el interés de la casa editorial de música Peters, de Leipzig, que comenzó a imprimir sus composiciones. Así que en su patria el maestro noruego se convirtió en una autoridad indiscutible. Finalmente, el compositor se retiró a Bergen; se había hecho una casita de campo cerca de Lofthus, cerca de su ciudad natal, de donde nacieron grandes piezas musicales, entre ellas, la música de escena para el Peer Gynt de Ibsen (gran dramaturgo), que data de 1876 o la Sonata en Do menor op. 45 para violín y piano (1887).

La desaparición de Grieg se produjo de manera súbita, pero también discreta, tal como había transcurrido su vida: enfermó en su casa predilecta de Troldhaugen. La antigua dolencia, contraída en los tiempos de sus estudios en el Conservatorio de Leipzig, le pasó factura y provocó que el músico noruego ingresara en una clínica de Bergen. El 4 de septiembre de 1907, a los sesenta y cuatro años de edad, inspiró la última bocanada de aire. Su tumba está en una roca que cae a pico sobre el fiordo y tuvo un entierro solemne, como correspondía a una celebridad nacional de su categoría.

…Y…alguien dijo: “…En conjunto, la figura de Grieg no es de las más considerables en la historia de la música, pero la poesía que emana de sus composiciones, su acusado lirismo, el encanto nórdico de sus melodías y, por qué no, su sólida formación técnica han contribuido a convertirle en uno de los músicos más característicos del movimiento nacionalista en Europa. Melodías como la de la Canción de Solveig o La última primavera son, por su estructura y línea, tanto o más valiosas que los más puros Lieder del Romanticismo alemán…”.









...por Virginia Marín ...por Virginia Marín


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5 comentarios en Edvard Grieg

  1. Edvard Grieg fue un artista cuya música, palabras e ideas todavía siguen vigentes en la actualidad.

  2. La música escandinava tiene en el noruego Edvard Grieg una de sus primeras figuras internacionales.

  3. Me encanta leer la biografía de Edvard Grieg ya que para mi es uno de los grandes compositores.

  4. Hola, soy una joven que toco el piano. A mi también me gusta “La mañana” de Edvard Grieg.

  5. Me encanta “La mañana” de Edvard.

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