Pésaro vio nacer al genial compositor Gioacchino-Antonio Rossini el año 1792. Ya desde los primeros años de su vida, se mantiene en estrecho contacto con el mundo artÃstico y especialmente con el musical.
Hereda el talento de sus progenitores que le inculcan sus valores y le ayudan desarrollar sus cualidades. Su padre es trompetista en Pésaro, donde participa en distintas orquestas de provincia. Su madre es cantante, una excelente soprano que, sin embargo, realizó una breve carrera como seconda donna. El pequeño Rossini bebió, pues, de buenas fuentes operÃsticas desde temprana edad.
En 1806 se convierte en alumno del Liceo Musical de Bolonia. Aquà contará con la ayuda del gran maestro Mattei. Pronto, sus gustos empiezan a decantarse por memorables clásicos como Haydn y Mozart. Sin duda alguna, especialmente los autores citados tuvieron un papel importante en cuanto a la producción de Rossini, cuyas óperas están claramente influenciadas por éstos. AsÃ, las obras de Rossini constan de una fascinante riqueza tÃmbrica. Pero a parte de influencias, sus composiciones también poseen recursos que son considerados totalmente originales de este genio italiano. Ejemplo de ello son los notables y tÃpicos crescendi rossinianos. Estos últimos, completamente nuevos en la Italia de la época.
Aún y con el enorme talento artÃstico que tenÃa Rossini, a nuestro protagonista le costó lo suyo poder llegar a destacar como uno de los más célebres compositores que hayan existido jamás. Sus primeros pasos fueron acertados o no, según se mire, pero desde luego no tuvieron mucha repercusión de cara el público que es siempre, nos guste o no, el que acaba otorgando fama y prestigio. De este modo, al principio de su carrera sus trabajos pasaron bastante desapercibidos por las grandes masas y todavÃa no era un artista conocido, sino más bien por descubrir. Un diamante en bruto, que buscaba la mejor manera de sacar el genio que llevaba dentro. Antes, pues, de brillar con luz propia compuso distintas obras como: “Demetrio e Polibo”, “Ciro in Babilonia”, “La cambiale di matrimonio” y “L’inganno felice”.
Fue en 1813 cuando Rossini consigue despuntar de forma deslumbrante. Es el año del estreno de “Il signor Bruschino”. A partir de este momento, y con su habilidad innata en lo que a lenguaje musical se refiere, el maestro de Pésaro empieza a crear una composición tras otra, sin prisa pero sin pausa. Sus creaciones son continuas y están consideradas, todas ellas, como grandes obras maestras de la música clásica. En esta época, su creatividad y capacidad de trabajo llega a ser tal, que consigue estrenar hasta cuatro composiciones en un mismo año. Las primeras óperas del autor fueron interpretadas por su primera esposa, la soprano española Isabel Colbran.
Rossini será para siempre recordado por obras que le dieron enorme fama como la fabulosa “Il barbiere di Siviglia” (1816), la maravillosa “La Cenerentola” (1817) o la genial “L’italiana in Algeri” (1813). MagnÃficas obras, todas ellas, que sin embrago y por su enorme éxito han contribuido a deslucir otras no menos espléndidas, del mismo autor. Otras de sus composiciones son: “Il turco in Italia” (1814), “Semiramide” (1823) y “Comte Ory” (1828). Las óperas de Rossini son inolvidables incuestionablemente por dos razones. Una, por su indiscutible calidad artÃstica y otra, por ser las últimas compuestas en el estilo italiano de opera buffa, es decir de estilo cómico. AsÃ, sus trabajos acostumbran a ser ligeros y divertidos. Rossini se servÃa del bel canto para conseguir que su música sonara de forma animada y emotiva a la vez. Este género pone de relieve la melodÃa por encima de la carga dramática.Â
El compositor italiano se asentó en ParÃs en 1824. Aquà entablará amistad con varios intelectuales y aristócratas de la época como Alejandro Dumas o Anthelme Brillat-Savarin. Señalaremos el famoso Carême, cocinero que trabajó para las personalidades más importantes de la época. Éste se convertirá en su amigo del alma. La gran amistad de estos dos personajes es plasmada en una carta de Carême que dice asÃ: “Me dijo un dÃa que habÃa recibido una invitación para trasladarse a los Estados Unidos. IrÃa, sin duda alguna, si usted decidiera también trasladarse a América. AsÃ, me hablaba un gran músico italiano. Se llamaba Gioacchino Rossini”.
Siguiendo en lo personal, en 1830 se separa de su primera mujer, con la que siempre mantendrá una relación amigable y cordial. Cuando ésta muera, en 1845, Rossini se casará con Olimpia Pelissier, con la que mantuvo una relación que durarÃa quince años. Por otro lado, su salud se iba debilitando. En una carta de Rossini a su amigo Filippo Santocanale, escrita en 1855, el artista explica que durante trece meses ha padecido de los nervios y ha estado sin poder dormir. Según parece, sufrió una postración temporal.
En lo profesional, en ParÃs creó y estrenó su última obra en escena. Se trata de la famosa creación: “Guglielmo Tell” (1829). Aún y con la gran acogida que tuvo la composición Gioacchino-Antonio Rossini decidió retirarse definitivamente de la escena a la temprana edad de treinta y siete años. Es a partir de 1831 cuando deja de crear óperas. Sin embargo, aún realizará dos piezas relevantes: “Stabat Mater” (1842) y “La pequeña misa solemne” (1864). Las razones que le llevaron a tomar tal decisión no están claras. Rossini, desligado por completo de la producción artÃstica, murió el 13 de noviembre de 1868 en Passy, Francia.
A parte de la música, una gran afición que tuvo Rossini durante toda su vida fue la gastronomÃa. Era hombre de buen comer, le encantaba sentarse en una buena mesa y degustar los platos más sabrosos. No es de extrañar, pues, que estuviera, como se dice vulgarmente, de buen año. Sobre ello existe un divertido pasaje en su vida en el que Rossini al salir de un concierto se encuentra a una señora que le comenta: “Maestro, ¡finalmente puedo contemplar esta cara genial, que sólo conocÃa por retratos! No se puede equivocar: usted tiene en el cráneo la joroba de la música”. Rossini contestó: “¿y qué me dice de ésta, señora” dijo tocándose la barriga y continuó: ” usted no puede negar que sea aún más visible y desarrollada. Y es cierto que mi verdadera joroba es la gula”. Como vemos, mucho sentido del humor tenÃa el buen hombre, que siempre gastaba una broma u otra a todos sus amigos y conocidos. Era un gran cocinero y hasta hay recetas suyas como: los Canelones Rossini y Tournedós Rossini… la crème de la crème.

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Antonio Rossini es uno de los compositores que más han hecho por la música.
Rossini fue el primero que introdujo el ritmo en el tejido musical, sin dudarlo su música es perfecta.
No olvidar que Gioacchino Antonio Rossini también fue el precursor en utilizar los instrumentos de viento como parte importante de la composición.
Rossini es un hombre clave en la música clásica. Existe un antes y un después en la música tras la aparición de las composiciones de Antonio Rossini.