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Goodbye yellow brick road, de Elton John (1973)

Le vimos hace bien poco por la televisión, en un aeropuerto del sudeste asiático, vestido en chándal, con aspecto de buñuelito de cuaresma, gritándoles a los periodistas que lo acosaban un “fuck off” de delicioso acento inglés.

Con una tendencia a protagonizar este tipo de anécdotas dignas de Chiquito, es bueno reciclarse de vez en cuando y volver treinta años atrás en el tiempo, cuando Elton John, compositor y pianista de verdadero nombre Renigald Kenneth Dwight, facturaba discos mano a mano con el letrista Bernie Taupin, casi a dos por año, repletos todos de canciones para la historia. Con un frenético ritmo de trabajo que de 1969 a 1976 incluye los discos Empty sky, Elton John, Tumbleweed connection, Madman across the water, Honky Chateau, Don’t shoot me I’m only the piano player, este Goodbye yellow brick road, Caribou, Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy, Rock of the Westies y Blue Moves, y un interminable bagaje de exitosos singles que va desde Your song y Tiny dancer, pasando por Rocket man (I think it’s going to be a long long time), Crocodrile Rock, Daniel hasta The bitch is back y muchos más, sin contar el fajo de hits que salió de este Goodbye yellow brick road, con toda esta herencia (¿el más importante testamento pop de los setenta?), a tío Elton se le perdonan los caprichos, su blanda barriga, los soporíferos discos de madurez, sus giras Face to Face con Billy Joel y esos “fuck off” a la inglesa que tanto le gusta repartir, en vez de autógrafos, en los aeropuertos.

Goodbye Yellow brick road se sitúa en el ecuador de la época dorada de Elton John, esos primeros setenta donde él, Bernie Taupin y los fieles Davey Johnstone (guitarra), Dee Murray (bajo) y Nigel Olsson (batería) consiguieron crear música irrepetible mientras vivían como reyes sin perecer en el intento. Cuando el single Crocodrile rock, extraido de Don’t shoot me I’m only the piano player, todavía alegraba la cima de las listas con su contagioso ritmo y su texto melancólico, Elton y los suyos decidían convertir su siguiente disco Goodbye yellow brick road en un doble Lp, tras comprobar lo fructíferas que estaban resultando las sesiones de grabación en Francia. Una vez editado el disco, se lanza como primer single la reyerta hooligan-rock Saturday night it’s allright for fighting. El trazo imborrable que dejaría Goodbye yellow brick road en la carrera de Elton John había empezado ya.

El disco no tenía en si ningún avance decisivo con respecto a las obras más anteriores del artista, pero sí que era el mejor resumen de su eclectismo alegre y desvergonzado (momentos operísticos, reagge, boggie glam, rock duro, baladas orquestales…) y la magia de los textos de Bernie Taupin, creo que uno de los mejores letristas que ha dado el pop en toda su historia. Canciones bellas, originales, arriesgadas algunas, pero siempre tamizadas sus aristas con el sentido comercial de un Elton John nacido para dominar cualquier cosa que tuviera que ver con la palabra chart.

Un sintetizador y los ecos de una orquesta inician el primer tema, la instrumental Funeral for a friend, unida para siempre con la siguiente (Love lies bleeding), de la misma forma que, en el planeta heavy metal y citando a Judas Priest, la instrumental The hellion está hermanada incondicionalmente con Electric Eye. En total son 11 minutos de ópera grandilocuente y trepidante, muy influyente, he leído y con razón, en lo que Jim Steinman intentó hacer poco después con Meat Loaf y el disco por excelencia, Bat out of hell. El crescendo ininterrumpido, los muchos y dispares pasajes melódicos, la fuerza wagneriana de estos dos temas que son uno, siguen siendo tan efectivos que el Elton actual todavía tiene las ganas y la paciencia de interpretarlos en directo cuando gira con su banda.

Candle in the wind es un tema esencial que su propio creador puso desgraciadamente de rebajas al reescribirlo por completo cuando murió la princesa Diana de Gales. Pero no nos engañemos, la ridícula versión dedicada a Lady Di está ya completamente olvidada, mientras que los evocadores versos originales de Taupin (”Goodbye Norma Jean, I’m the young man in the 22th row, who sees you as something more than sexual, more than just our Marilyn Monroe”) parecen levantar de nuevo la canción a cada nueva escucha. El cuarto tema, Bennie and the jets, supuso otro hit para Elton, esta vez con el boogie de Marc Bolan y T-Rex como protagonista, en una ramplona canción que supura lentejuela glam por todos sus poros.
Goodbye yellow brick road, la canción, fue el segundo single del disco, y presenta uno de los textos más profundos de Taupin, además de una melodía capaz de dejarte colgado aunque al lado tengas a Pavarotti soltándote La Traviata al oído. La producción y los coros elevan las certezas melódicas de Elton y la letra de Taupin (cuántas veces he cantado para mis adentros “Where are you gonna come down? When are you going to land? I should have stayed on the farm, I should have listened to my old man”) en el que pueda ser mejor exponente del potencial de las baladas con vestido orquestal de Elton John. El single vendió más de un millon de copias, y en USA arrasó (Elton tendía a ser un poco más millonario en USA que en su Inglaterra natal) y es otra de las canciones a exigirle cuando viene a tocar a tu ciudad.

Otros temas: bella This song has no title, épica e irresistible Grey seal, la atmósfera de madrugada en un club de jazz medio vacío de I’ve seen that movie too, de nuevo las melodías, esta vez de aliento cinematográfico en The ballad of Danny Bailey (1909-34), la borrachera de Guiness, pubs londinenses y cockneys con ganas de brega después de un partido de la Premier en el clásico Saturday night’s alright for fighting, la fantasía infantil de Roy Rogers y el suspiro de la final Harmony. 17 canciones, tantas como argumentos para rescatar la buena memoria del decadente Elton actual. Un regalo provinente de una época en la que vender millones de copias no significaba venderte como artista ni fabricar discos-basura.

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...por Marc Monje ...por Marc Monje


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1 comentario en Goodbye yellow brick road, de Elton John (1973)

  1. Es un álbum buenísimo, uno de los mejores de Eltoh John.

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