buscar
Espanol flagIngles flag






Tiempo estimado de lectura 5:07 min. rellotge



Hysteria, de Def Leppard (1987)

El heavy y hard rock de los ochenta alumbró obras memorables cuya calidad reavivó la llama del rock en unos tiempos falsarios y prefabricados.

Pero si hubiera que destacar cuáles fueron las más populares, aquellos discos que vendieron más millones de copias, nos quedaríamos quizás con un trío mágico: Love at first sting, de Scorpions (1984), 1987 de Whitesnake y el Hysteria de Def Leppard, ambos de 1987.

Si, podríamos añadir Appetite for destruction (1987) de Guns n´roses, y algún que otro disco millonario de Van Halen o Bon Jovi, pero como clásicos super-ventas de los ochenta no hay ninguna duda, Scorps, Whitesnake y Def Leppard fueron los que se llevaron a casa el cheque con más ceros.

La historia de Def Leppard quedará marcada para siempre por dos polos opuestos en una biografía mareante y confusa, en un extremo las ventas estratosféricas a las que he hecho referencia (Hysteria vendió 12 millones de copias en USA, Pyromania, de 1983, 9 millones), más el éxito mundial y la calidad de su obra, y por otro la tragedia, con el accidente de su batería Rick Allen y la muerte en 1991 del guitarra Steve Clark. Pero vayamos por partes e iniciemos la historia de Hysteria en la noche de Año Nuevo de 1984.

Ese diciembre, Def Leppard se mantenían como una de las bandas más importantes del mundo, habían editado su mejor obra, Pyromania, vendieron un montón y saciaron las ondas radiofónicas y la MTV con standards del heavy rock más accesible como Photograph o Rock of Ages. Ya no eran los pavos de 17 años que habían grabado On through the night en 1980 (leí hace poco que la adolescente banda pseudo grunge-pop Silverchair, que tuvo su momento a mediados de los noventa, era el equivalente a los jovencísimos Def Leppard de On throug the night), ahora tenían la sartén por el mango, y el mundo se preparaba para su próximo lanzamiento discográfico. Pero aquella noche vieja, Rick Allen tuvo un violento accidente con su coche y se le tuvo que amputar el brazo.
Inmediatamente, los médicos intentaron unirle quirúrgicamente la extremidad al cuerpo, pero una infección se extendió y no fue posible: Rick Allen, de profesión batería, acababa de perder su brazo.
Por supuesto, la grabación del nuevo disco, que había empezado hacía pocos días bajo la batuta de Jim Steinman (recordad que de su megalómana cabeza salió en 1977 Bat out of hell, de Meat Loaf), tuvo que detenerse. Nadie dudaba que, una vez repuestos del susto, la banda reclutaría a otro batería, pero en uno de los hechos más heroicos de la historia del rock, Rick empezó a tocar de nuevo su instrumento durante 1985, gracias a un nuevo kit de batería diseñado especialmente para él, y el resto de la banda no dudó en esperarle durante el tiempo que fuera necesario.

De nuevo en el buen camino, Allen, el único batería con un brazo del rock n´roll, y los demás miembros del grupo Steve Clark, Joe Elliot, Rick Savage y Phil Collen reinician su trabajo para el futuro Hysteria durante todo 1986, finalmente con la producción de Robert John “Mutt” Lange, responsable de sus dos anteriores obras High n´dry (1981) y el citado Pyromania. Fue una grabación al estilo Black Album (1991) de Metallica, con banda y productor metidos en el estudio durante meses, grabando obsesivamente, trabajando en miles de arreglos y millones de detalles para poder editar el disco perfecto. Y en 1987 salió a la luz ese disco 10.

Hysteria es un clásico que suavizaba todavía más la canallesca metalera de Def Leppard, les hacía todavía más alcanzables a millones de fans que no tenían nada que ver con el heavy y, no sin crear innumerables debates, mantenía a la mayoría de seguidores de toda la vida. Siempre he creído que la comercialidad bien facturada es buena, como lo pueda ser una simple hamburguesa hecha con cariño o cualquier película para todos los públicos de Spielberg. En el caso de Hysteria, la descarada búsqueda del éxito no resta mérito a unas canciones memorables: el arena-rock nunca tuvo mejores abanderados: Pour some sugar on me y Animal, la tecnología de finales de los ochenta aplicada por “Mutt” Lange para acariciar las originales tomas de Women y Hysteria, la balada típica de la época, Love bites, que les proporcionó su único número 1, la energía inmortal de Armageddon it… Hysteria funcionó durante dos largos años como una máquina expendedora de singles, con el último de ellos, Rocket, editado ya en 1989 (!), quedando claro que nadie quería dejar de exprimirle todo el jugo a un multiplatino como éste.
Las medallas ante un disco tan bien anclado en su tiempo histórico y a la vez tan clásico, deberíamos colgárselas al propio grupo, muy consciente de cuál tenía que ser su estilo, y por supuesto a “Mutt ” Lange, que les dotó del sonido ideal para hacerse definitivamente grandes.

A la edición de Hysteria le siguió una gira de dos años por todo el mundo que corroboró lo que Def Leppard eran en aquellos días: la referencia para quién quisiera tener un mínimo de repercusión en el panorama del rock duro para todos los públicos. Llenaron los pabellones más grandes de América con un espectáculo innovador, la gira In the Round, en la que situaban el escenario en el centro de la cancha, con el grupo actuando rodeado de miles de fans por todos los lados. La forma física de la banda era envidiable, y visionando el VHS del tour grabado en Denver (editado oficialmente con el nombre de In the round in your face) te das cuenta de lo que de verdad significa querer entretener a un público: hits por un tubo, baladas, consignas coreadas por fans y cantante, carreras por todo el escenario, ganas de que la gente te mire, ganas de gustar. Def Leppard sabían lo que la gente esperaba de ellos, y nunca se negaban a proporcionarlo. Después de cada concierto, por supuesto, cualquiera del grupo podía gozar del alcohol y las groupies que quisieran, eran los reyes, y ése era su momento.

Trágicamente, el ritmo de vida triunfador de la banda pasó factura a Steve Clark, uno de los guitarristas más infravalorados de los ochenta, un tipo que fabricaba buenos riffs y que juro que tenía la mejor imagen y actitud de la época: como se movía, como tocaba, un Johnny Thunders en la corte del heavy metal, un placer si lo veis en cualquier video de la gira de Hysteria. Como decía, después del tour, Steve estaba hecho un trapo viejo, incapaz de concentrarse en la música, se había convertido en un alcohólico, y la banda tuvo que ponerle un ultimátum, tenía que rehabilitarse o lo echaban. Ya en 1990, Steve intentó diversos tratamientos, pero nada cambió, y a los pocos días de haberse iniciado 1991, el guitarrista al que siempre me habría gustado parecer en otra vida, murió por sobredosis de alcohol y drogas. Fin de la historia, el peor final que uno podía imaginar, a partir de entonces, Def Leppard asumirán cabizbajos una lenta decadencia en los años 90, como otras tantas vacas sagradas del heavy metal.









...por Marc Monje ...por Marc Monje


Patrocinador



Otros Reportajes:


Los más comentados:




Publicidad




Patrocinador




Publicidad



En colaboración:
Fox   National Geographic Channel   Feelnoise   Foxlife   Guinness World Records   Phaidon   Blume   Editorial Planeta

| PortalMundos.com Internacional |
fltx Europa: España fltx América del Norte: México, US en español fltx América Central: Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana fltx América del Sur: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela

PortalMundos Factory, S.L. | 2000 - 2017 | Hosting Profesional por :: isyourhost.com ::