Iron Maiden es algo más que el más famoso grupo de Heavy Metal. Son un icono generacional ¿Quién no ha tenido una camiseta, un póster o un parche de Eddie?
30 años después de empezar a tocar los Maiden siguen tan frescos y cañeros como siempre.
Debemos remontarnos hasta 1971 para empezar a contar la historia de Iron Maiden. Todo empezó cuando un jovencÃsimo Steve Harris invirtió gran parte de sus ahorros en comprar un bajo. Steve combinaba su pasión por la música con el fútbol. QuerÃa tocar como los Jethro Tull y ser la estrella del West Ham. Era un buen jugador, con cualidades, pero en el mundo del fútbol es muy difÃcil triunfar y decidió dedicar más tiempo a la música. Comenzó a tocar en el grupo “Influence”, aunque pronto el nombre mutó y pasó a llamarse “Gypsy’kiss”. El grupo tuvo escaso éxito y Harris se unió en seguida a una banda más afianzada llamada “Smiler”, con los que consiguió mucha experiencia. Después de curtirse en multitud de conciertos decidió que si querÃa triunfar debÃa fundar su propia banda. Iron Maiden nació en 1975 y, a pesar de que a posteriori surgieron suspicacias sobre el nombre, éste se referÃa a un objeto de tortura medieval y no a la “Premier” Margaret Thatcher.
Harris reclutó a los componentes de su grupo en el East End londinense, aunque la banda sufrió numerosos cambios en sus inicios. Les costó mucho arrancar, teniendo que conformarse con tocar en pequeños pubs, sin apenas público, porque en esa época lo que se llevaba era el Punk más sucio, alejado del sonido contundente pero elegante de los Maiden. “El Heavy Metal está muerto” les decÃan. Aún asà no se rindieron y siguieron con su estilo. Habitualmente tocaban en un local llamado “The cat & Horses”, con un público tan reducido como apático. Gracias a su tozudez consiguieron que sus actuaciones tuvieran cada vez más público.
También tuvieron problemas para encontrar quien les grabara un disco. Si no llevabas cresta y escupÃas al público ni eras un dandy postmoderno de la new wave tenÃas poco que hacer. En 1978 Iron Maiden tocaban cada dÃa en un club llamado West End por 30 libras, no era mucho, pero al menos podÃan vivir de la música. Alternaban este trabajo con pequeñas giras acompañados de otros grupos como Judas Priest.
La primera demo del grupo incluyó las canciones “Iron Maiden”, “Strange world” y “The Prowler” y se llamó “The Soundhouse tapes” en honor a los estudios donde fue grabada: Band Wagon Soundhouse. La demo fue un éxito total, como acredita la venta de 5000 discos en una semana y tan sólo en la ciudad de Londres.
El promotor Charles Smallwood no tardó en ficharlos y les consiguió un importante número de conciertos por toda Inglaterra y, poco después, que el grupo fichara por la discográfica EMI. “Running free” fue su primer sencillo y tuvo tanto éxito como para que se considerara a los Maiden como la última esperanza del Metal. “Killers”, su primer Lp les consagró, pero Iron Maiden, a pesar de que son un grupo caracterizado por el continúo cambio en sus filas, siempre han sido muy ambiciosos. Por eso decidieron seguir los pasos de los padres del Hard Rock, Deep Purple, e irse a tocar a Japón. SabÃan que si triunfaban en el paÃs de los samúrais triunfarÃan en todo el mundo. El “disco japonés” se llamó “Maiden Japan”. No se estrujaron las neuronas para ponerle tÃtulo, pero a los nipones les entusiasmó su sonido, tanto como para convertirse en disco de oro. Después del periplo oriental, el cantante Paul Di’ Anno decidió abandonar la formación, con lo que propició la entrada en el grupo de uno de los individuos más carismáticos de la historia del rock: Bruce Dickinson. Pero antes de esta incorporación, hubo una más importante, la de un miembro inamovible de la banda: Eddie, su mascota, su santo y seña, el zombie que ejerce de protagonista en todas las portadas de los discos del grupo.
“The number of the beast” su tercer álbum fue el que les dio la fama, en parte por la macro gira de casi un año que les llevó por medio mundo. La canción más famosa del disco (con permiso de la homónima del tÃtulo) es “Run to the hills”, que llegó a permanecer semanas en el Top Ten británico.
Los primeros ochenta fue la época dorada del Metal y por supuesto también de los Maiden, editaban un single tras otro y todos eran éxitos rotundos, no serÃa exagerar decir que no tenÃan tiempo de recoger todos los discos de platino que recibÃan de todos los rincones del planeta. Ni siquiera la crÃtica más feroz se atrevÃa a respirarles. Eran los héroes del metal.
Tanto éxtasis (de éxito) supuso que “Somewhere in time” fuera un pequeño tormento. El disco, a pesar de ser bueno, no cubrió las expectativas comerciales. Quizá fuera por que el grupo no pasaba por el mejor de los momentos. Dickinson se desentendió del proceso creativo dejándoselo todo a Steve Harris, que contaba con la ayuda como letrista de Adrian Smith, otro miembro de la banda. El fantasma de la separación sobrevolaba por encima de la dama de hierro, entre otras cosas por que el alma mater del grupo, es decir Harris, parecÃa prestarle más atención a su proyecto paralelo con la cantante Anita Dobson. Dickinson también tenÃa sus proyectos individuales, lo que no ayudaba a cohesionar a la banda.
En 1988 editaron “Seventh son of a seventh”, que supuso el resurgir del éxito masivo de la banda, haciéndose notar sobre todo en los multitudinarios conciertos con los que sembraron semillas metálicas por todo el planeta. Parte del éxito de estos directos se debe a los cambios que ofrecÃan en ellos respecto a las versiones originales, como fragmentos cantados a capela. En 1990 Adam Smith dejó finalmente la banda y fue remplazado por el ex-guitarrista de White Spirit, Jannick Gers, que habÃa colaborado con Bruce Dickinson en su disco en solitario. Los fans del grupo pudieron comprobar sus maneras en el siguiente disco de la banda: “No prayer for the dying”, que consiguió de entrada el número 2 en las listas británicas. El disco fue acompañado de una gira, aunque esta vez en un formato mucho más reducido.
En 1992 publicaron el que para muchos seguidores es su mejor disco “Fear of the Dark”, en cuya portada veÃamos a un Eddie mucho más terrorÃfico de lo habitual. Un año después Bruce Dickinson dejaba la banda, lo que supuso un duro varapalo para los fans. Blaze Baylev le sustituyó y puso voz a dos discos de los Maiden, pero nunca llegó a conquistar a los fans.
1999 fue un gran año para la formación británica, ya que volvieron Dickinson y Smith y sacaron el disco “Dance of death”, con un trÃo de guitarras. En 2004 salió un doble DVD “The early days”. Para celebrarlo decidieron preparar una macro gira en 2005.
Aunque le pese a muchos a la “Dama de hierro” le quedan muchos años de vida y de Heavy Metal.

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Los Iron Maiden son los dioses del Metal, nadie puede igualarse a ellos. Ni que lo intenten.
Iron Maiden es considerada la banda más importante de la escena metalera. Los demás grupos que aparecieron después se inspiraron en los Iron Maiden.
Sin Iron Maiden la música no serÃa igual. El sonido Metal por excelencia es el de Iron Maiden.
Es una pasada Iron Maiden, sobretodo me encanta su baterÃa, quien pudiera tocar como él…
Cuando saqué las canciones por completo con mi guitarra “The wikerman”, “Fear of the dark”, “The number of the beast”, “Iron Maiden”, “Paschendale”, “The trooper”, “The ghost of navigator”, “Out of the silent planet”, “No more lies”, “Running free”, “Prowler”, “The evil that men do”, “Can I play with madness”…etc, me di cuenta de que Iron Maiden me marcó en mi vida por siempre y su música no se compara con la de nadie.