El Punk fue tan contundente como efímero y los acontecimientos que comenzaron a sucederse en 1976, el espíritu subversivo que declaraba “Do It Yourself” (”Hazlo Tú Mismo”) comenzó a desvanecerse tan sólo dos años después.
A comienzos de 1978, los Sex Pistols estaban embarcados en una caótica gira por EEUU. En San Francisco, Johnny Rotten abandonó el escenario no sin antes dejar a la audiencia boquiabierta con una histórica pregunta: ¿nunca os habéis sentido estafados?
En octubre, Nancy Spungen, novia de Sid Vicious, fue encontrada muerta por sobredosis en la habitación del hotel donde se alojaban y el propio Vicious fue arrestado como sospechoso. De vuelta a Inglaterra, los punks originales se encontraron con que no podían mantener su actitud eternamente. Una nueva generación surgió con el propósito de adaptar la música original en la búsqueda de nuevos propósitos. Bandas como Undertones y Joy Division tomaban el relevo de las formaciones pioneras que veían que la falta de calidad en sus composiciones les iba hundiendo en el olvido (el segundo álbum de The Clash fue recibido con total indiferencia).
El 2 de febrero de 1979, Sid Vicious fallecía de sobredosis de heroína en la habitación del Hotel Chelsea de Nueva York, momento que muchos críticos consideran como el fin del Punk. Durante el mismo año, el resto de grupos intentaron cambiar su estilo y adaptarse a las nuevas generaciones, en lo que podía denominarse como post-punk. Gracias al talento de Strummer y Jones, The Clash supo imprimir con gran acierto elementos de diferentes estilos como el ska, el reggae y el pop y parir su obra maestra: “London Calling”, entregando el relevo a Joy Division y The Fall, bandas que encabezaron la nueva ola del post-punk, editando clásicos como “Unknown Pleasures”, los primeros y “Dragnet”, los segundos. The Fall encabezó una nueva ola de formaciones surgidas en Manchester y que habían dado la réplica a las aparecidas años antes en la capital del reino, de Joy Division a Stone Roses, pasando por The Smiths y Happy Mondays. Decir que el resto de miembros de Joy Division supieron encontrar su continuación en New Order, con Bernard Summer retomando el papel del malogrado Curtis. La formación dejó de lado los oscuros temas que habían formado parte de la primera etapa, catapultándose a la cima de la vanguardia de la electrónica que marcó la primera mitad de la década de los ochenta.
Si muchos sitúan el final del Punk con la muerte de Sid Vicious, no menos afirman que dicho movimiento terminó durante las navidades de 1980, con la publicación del desastroso “Sandinista!”, de The Clash y el suicidio de Ian Curtis, cantante de Joy Division, el 18 de mayo de 1980, después de haber creado el increíble “Closer”.
Ese mismo año, se publicó el primer y fantástico álbum de The Pretenders, la banda de Chrissie Hynde, con composiciones del líder de The Kinks, Ray Davies, y una producción que rayaba la perfección a cargo de Nick Lowe. Por otra parte, Siouxsie & The Banshees publicó un tercer álbum ya muy lejos de sus principios punk, convirtiéndose en modelo a seguir por las nuevas tendencias junto a unos primerizos The Cure, cuyo frontman, Robert Smith, comenzaba a destacar gracias a su look, maquillado y siempre vestido de negro, con claras influencias del Bowie de mediados de los 70’s.
El post-punk había comenzado dando la espalda a los dos conceptos clave que marcaron la segunda mitad de los setenta: a los nuevos grupos se les echaba en cara la falta de actitud y se les acusó de buscar la creación, de querer ir más allá de su tiempo. Entre los héroes que se mantuvieron en primera fila destaca The Jam, de la mano del bueno de Paul Weller, Elvis Costello, Dr. Fellgood, los propios The Damned y un trío que habían debutado en 1978, con un álbum punk pero con fuertes referencias del jazz y del reggae titulado y que se hacían llamar The Police, cuyo compositor y cantante se convertiría en uno de los más importantes compositores de finales del siglo XX.
Inglaterra se enganchó a la comercialidad que reinó durante toda la década con la aparición de The New Romantics, grupos y artistas que llevaron la imagen más allá de la calidad musical, nuevamente bajo la influencia del Bowie más Glam y cuyos portavoces fueron Spandau Ballet, ABC, Duran Duran, A-Ha, Soft Cell, Kraftwerk y Depeche Mode (estos tres últimos pasaron a lo que se denominaría como Tecno-Pop, con el instrumento de moda en aquel entonces: el teclado).
Al otro lado del Océano, la década de los 80’s despuntaba con nuevas formaciones que se habían alimentado de sus contemporáneos (léase The Velvet Underground y Ramones) adaptándose a los nuevos tiempos. Por una parte, David Byrne supo conducir a sus Talking Heads a lo largo de la década, siempre reinventándose en cada disco (sin llegar a la altura de Sting, el inagotable talento de Byrne le proporcionó un alto status en el mundillo artístico) y el grupo más popular de principios de aquellos primeros años: Blondie, con la carismática Debbie Harry al frente y una veintena de hits que avalaban su éxito com “Dennis”, “Heart Of Glass” (posiblemente, la canción que inauguró la llamada New Wave) y “Call Me”. La rubia vocalista del grupo, que se había impregnado del punk neoyorquino de principios de los setenta gracias a su trabajo como camarera en el Max’s Kansas City, causó un gran impacto y el look del resto de los componentes de la banda (camisas, corbatas a medio anudar y gafas de espejo) marcaron la estética de la costa oeste durante los primeros años de la década, a la que se apuntó el británico Elvis Costello con su nueva banda: The Attractions.
Pero no todo era popularidad y glamour en esas nuevas bandas norteamericanas, en 1981 Nueva York despertaba con la formación de un nuevo grupo que, alejado completamente de una imagen impactante, apostaba por la contracultura que una década antes, en el mismo escenario, había ensalzado The Velvet Underground: Sonic Youth. Con Thurston Moore, Lee Ranaldo y Kim Gordon a la cabeza, editaron un primer álbum (”Confusion Is Sex”) con una abrasadora versión del clásico de los Stooges “I Wanna Be Your Dog”.
Se puede afirmar que Sonic Youth se ha mantenido fiel a sus principios durante sus 23 años de vida, convirtiéndose en banda de cabecera para los grupos que surgieron en la deprimente ciudad de Seattle a finales de los ochenta y que dieron lugar a un nuevo concepto de explosión musical equivalente al punk británico de 1977 y que fue bautizado por la prensa como Grunge.

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Excelente reportaje de PortalMundos.com sobre la música Punk (III): Post-punk & New Wave. Sigan así, siempre arriba, y viva toda latinoamérica.