Una caracterÃstica importante del Movimiento Romántico fue su gran interés por lo antiguo. En Alemania, un grupo de músicos de la iglesia católica formaron la Cäcilenverein, en 1867, sociedad que llevaba el nombre de Santa Cecilia, patrona de la Música.
En Alemania y Francia aumentó el interés por el canto gregoriano y en el monasterio de Solesmes, en Francia, el trabajo que se realizó sobre los antiguos manuscritos dio como resultado nuevas versiones del canto. En Francia apareció ese interés por volver al siglo XVI, en cuanto a la música sacra se refiere. La gran parte de la música para la iglesia se escribió en el lenguaje caracterÃstico del siglo XIX. Las misas de Mozart y de Haydn sirvieron como modelo a principios de dicho siglo y, en conjunto, las composiciones del XIX para misas, muestran una gran disposición a toda clase de formas y estilos armónicos.
La música de Liszt y de la “nueva escuela alemana”, reflejan sus prácticas orquestales. Y esto es porque Liszt querÃa que los hombres volvieran a practicar de manera adecuada el servicio divino mediante la unión de los medios teatrales y eclesiásticos y para lograrlo utilizó todos los recursos vocales y orquestales de que disponÃa en lo que él mismo denominó “música eucarÃstica”. Liszt creó también un nuevo oratorio católico basado en sus teorÃas acerca de la música sacra del futuro.
En cambio, los oratorios de Haydn y Mendelssohn se basaron en el modelo de Händel, empleando el sistema de recitativo y aria, voces solistas, coro y orquesta. La excelencia de Mendelsshon como escritor de música para coro no cayó en vacÃo en Inglaterra, sino que ejerció una influencia profunda. Por su parte, Brahms no compuso ni utilizó música de iglesia, sólo un réquiem por la muerte de su madre.
La música litúrgica, compuesta para el servicio de la iglesia rusa, diferÃa en muchos aspectos de la música eclesiástica occidental: estaba escrita para una liturgia diferente y además se cantaba sin acompañamiento. El registro de las voces se amplió en un sentido descendente y los bajos rusos recibieron un entrenamiento especial para que alcanzaran un registro mucho más profundo. Mientras, otros grandes rasgos de las composiciones corales rusas eran los desplazamientos de las voces sobre armonÃas estáticas. Y los compositores más representativos de aquella época fueron: Bortnianski, Tchaikovsky y Rachmaninov.
En el siglo XVIII, predominaron en Europa la ópera italiana y francesa y en Alemania se produjo un nuevo movimiento romántico basado en elementos folclóricos y mÃticos y fue de esa manera que en Weber y en Wagner encontró la ópera alemana sus principales representantes. Después de Beethoven, fue Wagner el músico que más influyó en el siglo XIX. Mientras tanto, los acontecimientos polÃticos y sociales del XIX alentaron las aspiraciones nacionalistas y los logros de Rusia, Bohemia y otras partes. Sin embargo, el tipo de ópera que se hizo en Francia durante el siglo XIX apenas se escucha hoy en dÃa. Estas óperas, cuyo máximo representante fue Giacomo Meyerbeer, resultaban ser una curiosa mezcla de elementos musicales y decorativos, efectos espectaculares de escenografÃa y recursos orquestales grandiosos y sin duda alguna, la mejor de todas esas obras fue “Los Hugonotes”, de Meyerbeer, ópera que precisa un enorme escenario y está basada en un teme histórico (la masacre de los hugonotes franceses el dÃa de San Bartolomé de 1572). Luego están otras dos óperas: “Guillermo Tell” (1829), de Rossini y “Los Troyanos”, de Berlioz.
En el XIX, la ópera cómica francesa dejó de ser farsa para convertirse en drama burgués. La ópera cómica ya no tenÃa que ser necesariamente graciosa. El auge continuo de la burguesÃa se vio acompañado por un mayor énfasis de lo lÃrico y lo sentimental. Óperas como “Fausto”, de Gounod; “Mignon”, de Thomas o “Manon”, de Massenet resultan ser ejemplo de lo anteriormente dicho y la ópera “Carmen”, de Bizet, marcó la creación de una nueva escuela de ópera. El tratamiento que da Bizet a los gitanos y a los bandidos resulta ser de una gran crudeza y de un gran realismo, dando origen a la denominada ópera que dio Ãmpetu al verismo (real como la vida misma), escuela a la que pertenecieron grandes compositores como Puccini y Charpentier.
La ópera “Carmen” derrocha vida y colorido y elementos tÃpicos españoles como las castañuelas y danzas tÃpicas. Una caracterÃstica de la trama realista es que la obra termina con don José matando brutalmente a Carmen, su infiel esposa. Mientras, en la escena británica, se produjeron pocas obras lÃricas: “The Bohemian Girl”, de William Balfe y las operetas que escribió Arthur Sullivan y W.S. Gilbert, convirtiendo a Sullivan en el compositor más importante de su época.
La Inglaterra Victoriana se divirtió mucho con las operetas de Sullivan, mientras que en Italia, las figuras que más destacaron durante este periodo fueron Rossini, Bellini y Donizetti. Muy pronto, Rossini se convirtió en el más exitoso compositor de Italia, gracias a sus melodÃas espontáneas con ritmos pegadizos y vivaces. “El Barbero de Sevilla” nos trae un auténtico final de ópera buffa. La obra más importante de Bellini es voz y las melodÃas hermosas pasaron a ocupar un lugar principal, además de saber cómo manejar el coro y aunque se le ha criticado mucho por tener en sus obras una cierta debilidad dramática, no cabe duda de que poseyó un notable talento lÃrico y de que tuvo una gran influencia sobre la música europea gracias a la belleza de sus melodÃas.
Por último, la ópera alemana del siglo XIX estaba en un principio ocupada por la italiana y a pesar de la gran importancia que tuvo la ópera alemana como fenómeno romántico, permaneció como un producto inexportable hasta que llegó Wagner.
La única ópera de Beethoven fue “Fidelio”, escrita en 1805, ópera que tiene como tema principal el amor conyugal. La ópera romántica alemana comenzó en realidad con “El Cazador Furtivo”, de Carl MarÃa Von Weber y significó la emancipación de la ópera alemana con respecto a la italiana y a la francesa. A Weber debe la ópera alemana una orquesta de mayores proporciones y eficacia y, al mismo tiempo, el empleo de los “motivos recordatorios”.

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Muy bueno, en Internet no se encuentran reportajes sobre la ópera juntamente con la música sacra en el siglo XIX.
Me parece que la ópera Verista es de origen italiano, aunque no estoy seguro. Por lo menos sé que fue uno de los “ismos” musicales más caracterÃsticos de las postimerÃas del siglo XIX. Saludos.
Excelente el artÃculo. Felicitaciones.