Ocurrió a finales de la década de los 50’s, en la Inglaterra obrera donde un numeroso grupo de adolescentes y jovenzuelos vio en las grandes bandas del Modern Jazz, tanto en su estilo musical como en su forma de vestir una vía de escape.
Fueron denominándose modernistas o mods, locos por el Rhythm & Blues, el Soul y el Ska, a la vez que comienzan a inundar los clubes nocturnos con camisas y polos de Fred Perry, botines y corbatas y todos a bordo de sus scooters, sobre todo en la zona de Brighton, donde a mitad de la década se convierte en la cuna de esta movida que, años después, desembocó en gran admiración por el Beat o el Pop de los 60’s. Pero el movimiento Mod acabó por imponerse con la aparición de grandes bandas como The Who, Small Faces o The Kinks.
Gracias a The Beatles, los americanos se abrieron a una nueva invasión de bandas inglesas que cruzaron el charco en busca del éxito que habían alcanzado los cuatro de Liverpool. Dave Clark Five fueron los segundos en aparecer en las tiendas de discos de las principales ciudades yanquies y en 1964 desembarcaron The Kinks con su legendario “You Really Got Me” al que siguieron grandes canciones como “Sunday Afternoon” o “Waterloo Sunset”, canciones imperecederas que en el Reino Unido eran auténticos himnos mods. The Who fue considerada la primera banda mod, a pesar de que ellos mismos huían de todo tipo de clasificaciones, pero la canción “My Generation” fue tomada como el himno mod de aquellos años (en una secuencia de “Quadrophenia”, todos se reúnen para participar en una fiesta en casa de los padres de uno de ellos y al pinchar el tema de The Who, comienzan a bailar como si hubieran sido víctimas de espasmos). El tema fue compuesto por Pete Thownsed en la parte trasera de un coche, tanto música como letra y de ahí pasó al estudio de grabación sin modificarse ni un solo ápice. Apuntar que los shows de The Who finalizaban con Pete destrozando su guitarra contra el suelo del escenario o contra la batería o algún que otro bafle, en honor a su ídolo Jimi Hendrix, cuyo estilo de tocar la guitarra quedó prendado cuando le vio actuar en un pub londinense.
Necesario es comentar la rivalidad que en Londres y en otras ciudades británicas tenían los rockers y los mods. Los primeros, mucho más duros, no le daban tanta importancia a la vestimienta como los segundos hacían. Más de un Sábado por la noche ambos grupos acababan con la nariz rota o algún ojo que otro morado. Sin duda eran bandas rivales al cien por cien. Ambos se odiaban.
A pesar de sus elegantes vestimentas, no había noche en que los mods se metieran en peleas, debido en gran parte a la cantidad de drogas y alucinógenos que consumían, llegando a derivar en otros movimientos durante la década de los setenta hasta que en 1979, la ópera rock creada por Pete Thownsed, líder de The Who, se estrenó en la gran pantalla. Ambientada en 1964, relata la historia de Jimmy (Phil Daniels) y su pandilla de amigos, fanáticos del movimiento Mod, que pasan las noches en pubes y recorren Londres a lomos de sus scooters, terminando en una batalla campal en la ciudad costera de Bristol, donde Jimmy declara: “no quiero ser igual que cualquier otro; por eso soy un mod”. La historia que cuenta “Quadrophenia” podía ocurrir hoy sin ningún tipo de dudas. Tan actual como el nuevo movimiento hip-hop.
Por otra parte, en 1977, una banda formada por Bruce Foxton, Rick Buckler y Paul Weller debuta en el mercado discográfico bajo el nombre de The Jam. El disco de debut sería “In The City”. The Jam fueron herederos directos de aquellas bandas de finales de los 60’s, heredando tanto sus vestimentas como su estilo musical. Paul Weller, el cantante y compositor de la banda, fue elegido como el líder de la nueva generación y canciones como “That’s Entertainment”, “Going Underground” o “A Town Called Malice”. Weller se convirtió en el líder y su estilo a imitar por los mods, incluso hoy, en 2005, sigue en forma con la publicación de dos álbumes: “Days Of Speed” y “Studio 150″; en el primero repasa sus mejores temas con tan sólo una guitarra acústica, mientras que el segundo es una recopilación grabada de las canciones de otros grupos que a él o le influyeron o le han gustado en los últimos años.
Pero volviendo al pasado, en el sur de Inglaterra debutan The Secret Affair que, junto a a otras bandas como Purple Hearts o Back To Zero inician el primer mini tour por el país, aprovechando la fiebre mod que había conquistado la actitud de los adolescentes y jovenzuelos. No debemos olvidar que por aquellos años, el lugar de reunión tanto de los mods como del resto de movimientos juveniles –los rockers, sus rivales más directos, sin ir más lejos- eran las callejuelas del barrio del Soho londinense y, sobre todo la mítica Carnaby Street, hoy convertida en lugar de peregrinaje para los turistas y curiosos. Las pequeñas tiendas estaban repletas de ropa mod, camisetas con el famoso círculo blanco, azul y rojo, corbatas, sombreros, jerséis de Pery, botines y demás complementos, sin olvidarnos de singles y vinilos con las canciones de The Who o Purple Hearts, por nombrar a los más conocidos. Luego vendría Weller y sus colegas.
No sería justo mencionar que el revival mod de finales de los 70’s y principios de los 80’s tuvo más que ver con el estilo de vestir que con la música y el resto de la juventud inglesa había quedado atrapada por aquella evolución del rock y del hard-rock llamada heavy, con bandas como Iron Maiden, Judas Priest o AC/DC. Los mods eran tomados como una gracia que no duraría mucho. Cierto es que tenían más en cuenta su vestimenta que montar en una scooter y pasarse la noche bailando y disfrutando de los pubes. Ser un mod a principios de los ochenta era considerado una especie de locura o ir contra corriente, vamos, no era nada cool, era ser alguien de diseño, sin autenticidad a pesar de que mantenían su estilo y su fe en aquel revival ochentero que les transportaba una década antes a pesar de que en el programa de música en vivo de la BBC “Top Of The Pops” reinaban gente como Elvis Costello o Blondie y las listas estaban dominadas por The Specials o Madness, pero los auténticos seguidores se reunían en sus clubes y locales para disfrutar de las formaciones de los sesenta, de los grupos que formaron parte de la Motown y de los artistas revival como Lambrettas, The Jam, Purple Hearts o The Chords.
Si alguien hoy en día piensa que Oasis, Blur o Ocean Colour Scene tocan una música maravillosa y los hermanos Gallagher se meten en problemas, deberían escuchar a The Who, Purple Hearts o The Jam y visionar alguna vieja grabación de The Who después de haber visto a Kurt Cobain destrozar su guitarra.

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