DANI CABEZAS
- Se cumplen cuatro décadas de ‘Five Leaves Left’, su primer disco.
- 35 años después de la trágica y enigmática muerte del cantautor británico, su figura y sus amargas canciones están más vivas que nunca.

“La fama es como un árbol frutal, asà de inestable. No puede florecer hasta que su tronco está en el suelo”. Como si supiera de antemano lo que iba a sucederle, Nick Drake susurraba tan premonitoria frase en Fruit Tree, uno de los temas de su debut, Five Leaves Left (1969). Cinco años y tres discos después, fallecÃa de una sobredosis de antidepresivos. Si se trató de un accidente o un suicidio sigue siendo una incógnita.
Nadie, salvo su familia y amigos cercanos, lloró la muerte de Nicholas Rodney Drake el 25 de noviembre de 1974. No hubo obituarios en los periódicos. No se le dedicó ningún espacio en las televisiones de su paÃs. Ni siquiera se produjo revuelo alguno entre sus fans. Apenas los habÃa.
Tuvieron que pasar 30 años para que una firma de automóviles rescatase una de sus canciones, Pink Moon, para un anuncio en EE UU.
La publicidad obró la magia: en pocas semanas, los discos de Nick Drake vendieron más copias que en todos los años anteriores desde su muerte.
El salto a la popularidad de Drake fue la culminación de un proceso que comenzó a mediados de los 80. Tras su desaparición, su aura de músico maldito fue creciendo poco a poco, llevando su nombre a revistas tan influyentes como NME hasta convertirle en una reconocida figura del underground y un referente para jóvenes bohemios.
Un talento del deporte
Una voz frágil, una personalidad reservada, una sensibilidad fuera de lo común… Nick Drake era un tipo normal y, al mismo tiempo, alguien completamente atÃpico.
Nacido en Rangún, Birmania, donde su padre habÃa sido destinado, a Drake nunca le faltó de nada. La suya no es una historia de infancia difÃcil ni problemas económicos. Nick estudió en buenos colegios y dedicó su adolescencia a lo mismo que muchos chicos de su edad: el deporte.
Destacó en rugby (incluso llegó a ser capitán de su equipo) y brilló en atletismo, donde consiguió el récord –aún vigente– de las 100 yardas, una modalidad de carrera especÃficamente británica. No era su única habilidad. Tocaba la guitarra, el piano, el saxo y el clarinete.
Con el tiempo, su interés por el deporte decayó en favor de la música. Encerrado en su habitación de la Universidad de Cambridge, pasaba dÃas enteros fumando cannabis y tocando la guitarra.
Muy influenciado por músicos como Bob Dylan o Phil Ochs, su habilidad con las seis cuerdas estaba fuera de lo común. Tanto, que impresionó a Ashley Hutchings, bajista del grupo de folk inglés Fairport Convention, quien al verle actuar en directo no dudó en presentarle a Joe Boyd, productor de renombre que se convertirÃa en su mentor.
Five Leaves Left –tÃtulo que alude al aviso en los librillos de papel de fumar de que sólo quedan cinco para que se acabe– es un disco, como todos los de Drake, impregnado de una profunda melancolÃa. Con sólo 21 años, Nick abrÃa su corazón de par en par para recitar dudas y confesiones. Belleza descarnada, cruda y cercana en forma de susurrantes canciones en las que también cabÃa la esperanza. Una imperecedera obra de arte.
El fracaso y la debacle
El debut de Drake, como toda su discografÃa, fue un fracaso comercial. Además, se negaba a conceder entrevistas y apenas daba conciertos, lo que no ayudaba a su promoción. Él sólo querÃa componer y grabar.
Bryter Layter (1970) fue el disco más ambicioso y complejo de Nick Drake. Incluso John Cale, de The Velvet Underground, colaboró en él. Pero el resultado no fue satisfactorio: el sonido final no gustó a Drake, y revistas como Melody Maker lo despedazaron tildándolo de “torpe mezcla de folk y cocktail jazz”. Poco después, Drake caÃa en una profunda depresión que, en última instancia, lo llevarÃa a la muerte.
Pero Nick aún tenÃa cosas que decir. En octubre de 1971 se reunió fugazmente con Boyd para grabar, en cuatro horas escasas y acompañado sólo de su guitarra, su álbum más oscuro y estremecedor, Pink Moon (1972).
Fue su adiós en forma de canciones. Tres años después, su madre lo hallaba muerto en su cama. En la mesilla habÃa un libro de poemas. En el plato giraba un disco de Johann Sebastian Bach.
El gran papel de Nick
Las delicadas canciones de Nick Drake han servido para poner banda sonora a varias pelÃculas de Hollywood, especialmente a finales de los años 90 y a principios del nuevo siglo.
Hideous Kinky (1998),
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