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Nirvana

Si existe una banda de música capaz de elevar el grunge a la cima del éxito, ésta es, sin duda, Nirvana. El grupo, originario de Aberdeen (ciudad vecina de Seattle) fue formado primero por Krist Novoselic (nacido el 10 de mayo de 1965) y Kurt Cobain (nacido el 20 de febrero de 1967).

Kurt y Krist se conocieron en el colegio artístico Grays Harbor Institute of North West Grafts y desarrollaron una gran amistad. Formaron la banda Skid Row. Al principio Kurt tocaba la batería y Krist la guitarra. Pero después decidieron cambiar y Cobain pasó a ser la voz del grupo. En la batería estaba Dale Crover.

Es un periodo de búsqueda de identidad. Kurt Cobain anhelaba entonces, y a lo largo de toda su vida, la paz interior, el “nirvana” que le faltó ya desde muy joven. Y es que, como él mismo comenta: “necesité años para darme cuenta de que el divorcio de mis padres no había sido culpa mía”. Además de la inestabilidad familiar, Cobain fue un niño asmático y enfermizo. Su carácter problemático fue acentuado cuando a temprana edad, su madre lo echó de casa y tuvo que estar varios días debajo de un puente. Experiencia de la que surgiría la deprimente canción: “Something in the way”.

El debut de Nirvana es, como la historia misma del grupo, un tanto peculiar. Fue en una casa particular de Washington, donde los despacharon por no tocar ningún tema conocido y beberse toda la cerveza. Después, realizaron un tour de principiantes por clubes y fiestas. En enero de 1988, Jonathan Poneman (Sub-Pop) les ofrece grabar un single. Chad Charnning se sienta en la batería. A finales de octubre, Nirvana se convierte en todo un show. Las canciones compuestas por Cobain son provocativas, contradictorias y directas. Kurt ya rompía entonces la guitarra al final de las actuaciones. En enero de 1989 graban su primer álbum “Bleach” para Sub-Pop con el ridículo presupuesto de $606’17. El tema “Sliver” plasma ya la fuerza y la proyección de la que el grupo es capaz.

En septiembre de 1990 ingresa en la formación musical el perfecto batería para Nirvana: Dave Grohl, que además de hacerse cargo de la percusión, acompaña también en los vocales. A principios de 1991, la David Geffen Company se hace eco de la reputación alcanzada por “Bleach” en los círculos alternativos. Les ofrecen un contrato por $ 250000 y la producción de dos álbumes. El 24 de septiembre aparece el nuevo álbum “Nevermind”, que se convierte en disco de oro el día 12 de octubre de 1991. La MTV proyecta el video clip de “Smells like teen spirit” (huele a espíritu adolescente) una y otra vez, convirtiéndose en el himno de los perdedores y en la voz de toda una generación. No hay que olvidar que Kurt se consideraba a sí mismo un perdedor: “armé Nirvana porque no podía hacer ninguna otra cosa que no fuera tener un grupo de rock, ni siquiera me gustaba el deporte, así que una banda era el último resorte para poder tener alguna oportunidad a nivel social”. Aún con el rotundo éxito alcanzado, el líder de Nirvana no se sentía especialmente cómodo al tener que tocar una vez tras otra la canción o “himno” que les había catapultado a la fama. Es más, odiaba a los seguidores que lo eran sólo por esta canción.

El 18 de agosto de 1991 nace el bebé de Kurt Cobain y Courtney Love. Frances Bean y al mismo tiempo, el sello DGC lanza el álbum “Incesticide”, que al más puro estilo Nirvana, refleja un estilo hard core y grunge. El disco sale el 15 de diciembre de 1992, y a pesar de las confusiones, el álbum empieza a arrasar en las listas de ventas, entre otras razones, por ser producto genuino de Nirvana. En aquel momento surge la noticia de la nueva guitarra de Kurt. De hecho, siempre tiene una nueva porque al final de cada concierto la rompe. No obstante ésta era diferente, ya que el diseñador Danny Ferrington creó una para él, siguiendo las líneas de la Fender Mustang, para zurdos. Su esposa, Courtney Love le preguntó a Cobain si la guitarra sufriría el mismo final que todas las otras y él respondió: “No. Ésta será mi guitarra de grabación”.

“In Utero” salió al mercado en 1993. Las canciones se grabaron en una sola toma, sin importar los errores y sonidos que surgieran. Se trataba de conseguir una experiencia musical sin máscara alguna. Puramente visceral. En el terreno personal, Kurt Cobain había empeorado su adicción a la heroína, de la cual decía que le aliviaba los fuertes dolores de estómago que padeció durante toda su vida.

El acústico “Nirvana Unplugged in New York” fue un video en vivo, hecho para la cadena MTV. Sobre este último disco, Cobain nunca escondió su remordimiento por haberlo realizado: “estoy arrepentido de haber hecho el Unplugged, cambiamos todo nuestro estilo por unos cuantos dólares”. Por otro lado, se justificaba: “no culpo al típico punk rocker de 17 años que me llama vendido, pero verá que cuando crezca hay más cosas que vivir de su integridad punk”. Pero la experiencia de esta grabación no fue del todo negativa para la banda, ya que supuso también una especie de tributo a uno de los grupos del cual eran grandes fans. Y es que invitaron a los hermanos Kirkwood del grupo The Meet Puppets. Lo cierto es que el trabajo es considerado una de las presentaciones más importantes y perfectas de la historia de los acústicos que realiza la MTV.

Al estar sumido en una gran depresión, Kurt volvió a la heroína, sus amigos y su esposa trataron de sacarlo adelante. Courtney, por ejemplo, lo alertó que lo abandonaría a menos que buscara ayuda profesional. Cobain entró al fin en un programa de rehabilitación. Pero con la excusa de fumar, desapareció por seis días y volvió a Seattle. A las 8:40 de la mañana del viernes 8 de abril de 1994, en su hogar fue encontrado el cuerpo de Kurt Cobain sin vida. Se disparó un tiro en la cabeza después de haber consumido drogas. Dejó escrita una nota. En ella explica lo culpable que se sentía por no ser capaz de emocionarse al escuchar y/o componer una canción. También hace referencia a Freddy Mercury, el cual confiesa que envidia, porque al líder de Queen le encantaba que el público le amase y le adorase. Tampoco olvida nombrar a su hija y a su esposa. De las cuales se despide así: “Frances y Courtney, estaré en nuestro altar”.

Con el suicidio, Kurt fue fiel a su ideología: “me siento como si la gente quisiera que muriera, porque así se cumpliría la clásica historia del rock’n roll”. Kurt Cobain escribió así su propia leyenda.

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