Sentimientos de añoranza son los que ahora padecen aquellos que por desgracia no han podido acudir a ningún espectáculo de Pink Floyd.
Este reportaje de MundoMúsica está dedicado a uno de los mejores grupos que hemos podido conocer desde que se aparecieron en 1964. Se trata de “Pink Floyd”. Pioneros en crear canciones que se caracterizaban principalmente en su psicodelia, rompieron todos los esquemas que hasta entonces había en torno al rock.
Tras haber pasado repetidas veces por diferentes grupos de música y, bautizando al conjunto con distintos nombres (Sigma 6, T-Set, Megadeaths, The Screaming Abdabs, The Architectural Abdabs y The Abdabs), como última alternativa lo apelaron “Pink Floyd”, inspirados y basados en dos músicos de blues Pink Anderson y Floyd Council.
En los comienzos, los componentes del grupo fueron: Bob Klose (guitarra solista), Richard Wright (voces, teclados), Roger Waters (voces, bajo), Nick Mason (batería) y Syd Barrett (voces, guitarra rítmica. Además era quien componía sonidos muy imaginativos y atmósferas psicodélicas para sus canciones). Con motivo a esta declinación por dichos sonidos, Bob Klose quiso marcharse del grupo ya que él se inspiraba más en el jazz.
Por otra parte, los problemas que tenía Barret con las continuas experimentaciones con sustancias alucinógenas como LSD, supuso un cierto alejamiento y abandono por parte del resto de los componentes. Así pues, se incorporó David Gilmour adoptando la función de voz y guitarra.
Sus dos primeros éxitos llegaron en el año 1967. El primero está relacionado con el contrato que firmaron con la compañía discográfica EMI tras haberlos escuchado cantar y tocar en los clubes londinenses. Así pues publicó “Arnold Layne” (en la cara b “Candy and a Currant band”). Canción con la que consiguieron el puesto número veinte de las listas británicas. Pese a todo, el más aclamado fue el LP de “The Piper of the Gates of Dawn” cuya canción que los llevó a los números uno. Este último disco fue un trabajo producido por Syd Barrett al cual lo inspiraron sus alucinaciones. Además este artista también compuso la primera parte de lo que sería su siguiente álbum, “A Saucerful of Secrets” que aparecería en 1968.
La participación de Syd Barrett en este momento dejó de funcionar pero eso no quita que le tuvieran un gran afecto. De hecho le dedicaron un par de canciones tales como “Wish You Were Here” y “Shine on you crazy diamond”.
Para 1969 publicarían su tercer trabajo basado en la creación de un disco doble titulado “Ummaguma”. En él se podía apreciar sonidos catalogados como cosmic-rock o space-rock en canciones que fueron grabadas tanto en directo como en el estudio.
La improvisación en sus conciertos, la buena profesionalidad en imagen y sonido, y la experimentación en sus canciones fueron elementos que lo lanzaban cada vez más a la fama, ya que nunca en la historia del rock se habían empleado ese tipo de dispositivos. No cabe de más, decir que dicha improvisación en las canciones, llegando a alargarlas cerca de diez minutos, obtuvo muchas críticas, aunque no esto no supuso un aliciente para que los componentes dejaran de hacerlo.
“Atom herat Mother” (1970) y “Meddle” fueron los siguientes trabajos realizados. El primero contó con la colaboración de Ron Geesin y, el segundo, incluye “Echoes”, que tiene una improvisación de veintitrés minutos, o “One of these days”.
Obras de arte
Introducidos en los años más importantes para la carrera musical de Pink Floyd y que nos llevarían hasta principios de la década de los ochenta, nos encontramos con la fusión de la neurosis, la locura y la fama en el disco: “Dark Side of the Moon”. El tema más insólito fue “Money” y el que los llevó al primer puesto en Estados Unidos. Como dato asombroso, decir que estuvo casi catorce años en la lista de los 100 principales.
“Dark Side of the Moon”, “Wish You Were Here”, “Animal” y “The Wall” han sido considerados obras de arte y por supuesto la cima del éxito de Pink Floyd.
Démosle principal importancia al disco que les causó otra alegría al grupo, “The Wall”. Es concebido como una ópera-rock y además el tercer disco más importante de la historia. En ella los temas que trata en las canciones son un tanto una crítica hacia la sociedad, hacia la educación infantil y sistema educativo inglés, como puede escucharse en la canción “Another Brick in the Wall, Part II”.
La verdad es que este trabajo no tiene desperdicio alguno. Esa continuidad con la canción tanto anterior como posterior, la combinación de las experiencias visuales con la música para crear obras que dejaran al grupo mismo en un segundo plano, en la penumbra del escenario y qué decir de los magníficos e impresionantes conciertos que hacían en el que podían, como quien no quiere la cosa, construir un muro gigante que iba ocultando el escenario para, finalmente, ser destruido. Pero por desgracia aunque a algunos nos sorprenda tanto las técnicas empleadas, en términos generales tuvieron grandes pérdidas, lo que causó la crispación y los enfrentamientos entre los miembros provocando la salida de Richard Wright.
Posterior a este trabajo, afortunadamente en 1982 hicieron la película, “Pink Floyd: The Wall”, adaptada por el propio Roger Waters, dirigida por Alan Parker y protagonizada por Bob Geldof, el líder del grupo Boomtown Rats. En la película se incluyeron temas que no figuran en el álbum original y que completan la historia, y lamentablemente excluyeron “Hey You”, una pieza magnífica.
Con gran desolación pudimos escuchar en 1983 “The Final Cut”, que, tal y como da a entender, era el último trabajo juntos. En sus temas tratan también hechos de actualidad (para aquel entonces) como se puede escuchar en “The Fletcher Memorial Home” donde se refleja la rabia hacia la intervención británica en la guerra de las Malvinas. Tambien el cinismo y el miedo a la guerra nuclear fueron temas tratados en este disco. Aunque el álbum fue publicado por Pink Floyd como grupo, parece claro que ya respondía al proyecto personal de Waters y es clara la continuidad sonora, estética y temática con su posterior carrera en solitario. Quizás salvo por la estela de éxito de The Wall y la emoción de los seguidores del grupo ante su disolución, el tema “Not Now John” apareció durante algún tiempo en las listas de éxitos.
Después de “The Final Cut”, los componentes del grupo se separaron y comenzaron problemas para ver quien se quedaba con los derechos del nombre de la banda, ya que Roger Waters deseaba su desaparición definitiva que al grupo se le recordara como un mito, David Gilmour quería continuar el trabajo con el resto de miembros. Finalmente David Gilmour y Nick Mason consiguieron los derechos sobre el nombre Pink Floyd, aunque Roger Waters mantuvo sus derechos sobre gran parte de la obra anterior del grupo, especialmente sobre el concepto teatral de “The Wall” ya que la mayoría del trabajo fue creada por él.
El último disco de los Pink Floyd como grupo pero sin Roger fue “A Momentary Lapse of Reason”. En este trabajo se contó con el artista Richard Wright.

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Uno de los momentos más mágicos de la música es escuchar a Pink Floyd cantando su muro… La discografía de Pink Floyd es de lujo.
Hombre, Pink Floyd des uno de los mejores grupos de música que puedes echarte a la cara. Todas las canciones de Pink Floyd son palabras mayores.
La primera intención de Pink Floyd era hacer una especie de blues, aunque con variaciones instrumentales, y combinando todo ello con un gran juego de luces que revolucionaran la estética de los escenarios.
El disco “The Wall” de Pink Floyd fue número uno en Estados Unidos durante quince semanas.
Sólo decir que es genial la biografía de Pink Floyd. Adelante y seguid así.
Me encanta la historia de Pink Floyd y me gustaría añadir un datos simbólico a su biografía. El nombre Pink Floyd o “The Pink Floyd Sound”, como se llamaba originalmente, proviene de conjugar los nombres de pila de dos bluseros de Georgia, en los Estados Unidos de América, a quienes admiraban. Ellos eran Pink Anderson y Floyd Council.
¡Yo opino que Pink Floyd es la ostia! Saludos a todo Vallecas.