Dícese del Rock Progresivo o también denominado Sinfónico al estilo que combina el rock, la música clásica, la psicodelia y ciertos elementos literarios.
Nacido a finales de la década de los sesenta, concretamente en 1967, con la edición de dos álbumes pioneros: el “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, de The Beatles y el “Piper At The Gates Of Dawn”, de Pink Floyd, auténticas joyas de la psicodelia de la época. Bandas como Genesis, King Crimson o Yes rompieron con las tradicionales canciones pop rock y facturaron temas de diez, doce y hasta quince minutos de duración. Desde la fecha señalada hasta finales del siglo XX, el número de formaciones progresivas ha ido evolucionando, haciéndose más comerciales y accesibles al gran público, grupos como Dream Theater, Porcupine Tree, The Flower Kings o Glass Hammer son ejemplos de superbandas de los 90’s que han sabido conectar con las nuevas generaciones, conservando ciertos elementos de la década de los setenta y actualizándolos a su propio estilo. En cambio, los grandes dinosaurios han ido sucumbiendo año tras año, algunos con más dignidad que otros (léase los Genesis de Phil Collins).
Se puede afirmar que han existido dos fases en la evolución del rock sinfónico, una primera liderada por dinosaurios, muchos de ellos ya extinguidos, como Emerson, Lake & Palmer, Caravan, Rush, Pink Floyd, King Crimson, Yes o los propios Genesis de la etapa de Peter Gabriel. Y, por otra parte, grupos que sobrevivieron a los ochenta y que en los noventa se situaron en primea fila: Camel, Marillion o Dream Theater, que editó su último disco en 2003. Volviendo al principio, en 1967 el cuarteto de Liverpool, influenciado por un George Harrison influenciado por la música hindú, publicó su primer disco conceptual, “Sgt. Pepper’s…” con el que Lennon y McCartney abandonaron los álbumes tipo “colección de bonistas canciones”. El disco estaba lleno de temas que tocaban de lleno la psicodelia: “Lucy In The Sky With Diamonds”, “Strawberry Fields Forever” o “A Day In The Life” revolucionaron el panorama musical de aquel año (de hecho, Brian Wilson, el genio de The Beach Boys, contraatacó con el no menos apabullante “Pet Sounds”). Resulta curioso si lo pensamos, pero el disco de The Beatles, supuso la confirmación del declive del pop y ese mismo año se disolvieron muchos grupos que habían vivido su época dorada durante los primeros años sesenta.
Mientras, en otra parte de la ciudad de Londres, un tal Syd Barret componía y editaba, junto a su banda Pink Floyd, “Piper At The Gates Of Dawn”, el mejor disco de la escena underground emergente londinense de finales de la década. Los Floyd eran asiduos a ofrecer alucinantes shows en salas como UFO o Marquee, donde las melodías se transparentaban con luces de colores y proyecciones de imágenes sin conexión alguna. “Arnold Layne” o “See Emily Play” eran algunos de los temas, en opinión del propio McCartney, del mejor disco de aquel año.
Otras bandas pioneras del sinfónico fueron Procol Harum, que debutó con el inmortal “A Wither Shade Of Pale”, single que se disparó de inmediato al nº 1 de las listas británicas, algo que realizaron también The Moody Blues, un grupo de Rythm & Blues que evolucionó hacia atmósferas más condensadas con “Nights In White Satin”. A Steve Winwood se le conocía por ser una especie de cantante de soul con ojos azules en la banda de Spencer Davis Group, más tarde fundó Traffic y con “Dear Mr. Fantasy” se alió a las bandas inglesas que pretendían ser la respuesta al rock ácido de California. Por su parte, Ian Anderson cantaba, componía y tocaba la flauta en Jethro Tull, una original formación hoy injustamente olvidada que también impulsó el nuevo estilo emergente. El grupo combinó las composiciones de Anderson con una increíble puesta en escena, como se puede comprobar en su directo “Living In The Past”. Y llegamos a 1969 con Genesis, una de las superbandas más importantes de los 70’s y que tenía en Peter Gabriel su gran valuarte. El grupo –más tarde tachado como dinosaurio por los punks de 1977- editó uno de los pilares del rock sinfónico de los setenta: “The Lamb Lies Down on Broadway”, el último trabajo de la etapa con Gabriel. Ese mismo año, The Who arrasaron con la primera opera rock “Tommy”, que vería su continuación cuatro años después con “Quadrophenia” (el talento de Pete Townsend no conocía límites), Yes debutaron y King Crimson publicaron “In The Court Of The Crimson King”, compuesto por otra de las eminencias de rock sinfónico, el incombustible Robert Fripp a los mandos.
Los setenta comenzaron con “Atom Heart Mother”, el quinto disco de unos Pink Floyd donde la genialidad de Roger Waters comenzaba a imponerse (Barret fue recluido por los problemas mentales que le contrajeron su adicción a las drogas). El talento de Waters tuvo su continuidad en “The Dark Side Of The Moon” y se vio reflejado en todos y cada uno de los álbumes que el grupo publicó durante la década, culminando con una de las piezas maestras de la historia de la música del siglo XX: “The Wall”. Muchos críticos consideran que Emerson, Lake & Palmer fueron el primer supergrupo de la época. El trío estaba formado por el ex King Crimson Keith Emerson en los teclados, el cantante y bajista Greg Lake y el batería Carl Palmer. Todas estas bandas reinaron durante la primera mitad de los años setenta, formaciones que ofrecían largas giras con enormes escenarios donde la música cuadraba con el espectáculo (durante el tour de “Animals”, Pink Floyd desplegaba un cerdo gigante sobre la audiencia). Jethro Tull alcanzó la cima con “Aqualung”, en 1971; Phil Manzanera, Brian Eno y Brian Ferry formaron Roxy Music, en 1972; Mike Oldfield hizo millonario a Richard Branson cuando éste se arriesgó y le publicó “Tubular Bells”, un hito multiventas. Dos músicos con amplia experiencia llamados Andy Latimer y Pete Bardens debutaron en 1974 bajo el nombre de Camel, editando excelentes discos como “Mirage”.
Ese mismo año, otro supergrupo que apenas había tenido repercusión con sus dos primeros discos, fueron apadrinados por un multimillonario alemán que les produjo “The Crime Of The Century”, el tercer álbum de Supertramp. El dúo Roger Hogdson / Rick Davies resultó ser tremendamente eficaz durante el segundo lustro de los setenta, la cuál llegó a su final revitalizada por sangre nueva, por las nuevas bandas punk inglesas que escupían a los viejos dinosaurios aburguesados, considerando su música y su imagen como algo prehistórico, algo pasado de moda. La frialdad de los grandes espectáculos de bandas como Pink Floyd o Genesis fueron censuradas por las nuevas generaciones que prefirieron la cercanía al ídolo en pequeños pubes.

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