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Sergei Rachmaninov

Serguéi Rachmáninov (1873-1943) último exponente del Romanticismo ruso ha gozado siempre de una enorme popularidad entre el inmenso público, por su facilidad en la composición de melodías, su rica orquestación y la encendida expresividad de su música.

Adscrito sin complejos a la tradición musical, perteneció a aquel grupo de compositores que, alejados de toda intención “progresista”, mantuvieron un sólido vínculo con los modelos clásico-románticos.

Serguéi Rachmáninov nacido el 1 de abril de 1873 vivió en un ambiente familiar muy poco adecuado que le influiría para su futura formación musical. Su padre, Vasili Rachmáninov, en 1881 después de haber lapidado el dinero de su esposa, Liubov, y de ser incapaz de encargarse del sustento abandonó a su familia dejando a la madre de Serguéi sumida en graves problemas económicos. En ese mismo año, el pequeño músico ingresó en el prestigioso Conservatorio de San Petersburgo, donde estuvo estudiando con escaso interés hasta que en 1885 fue expulsado por mala conducta. Acudió en su ayuda su primo Alexandr Silote, pianista joven y muy prometedor, que lo hospedó en casa de Nicolae Zverev, famoso profesor moscovita del Conservatorio de San Petersburgo, maestro meticuloso y severo. Aquel nuevo ambiente ejerció una influencia muy favorable en Serguéi, que permaneció con Zverev hasta el final de los estudios, es decir, cinco años más convirtiéndose en un excelente alumno.

Fiel a su estancia en la capital soviética, inició su labor de composición, junto a los estudios del Conservatorio con Silote, Arensky y Tenéiev. En la clase de este último había un muchacho de la misma edad de Rachmáninov, Alexandr Scriabín, destinado a convertirse en el autor más representativo de la vanguardia rusa. Por otra parte, el modelo del compositor ruso fue la música de Chaikovsky, que guió sus primeros pasos y, por lo tanto, su primera obra profesional trataba de adaptar para piano a cuatro manos la partitura de La bella durmiente, de Chaikovsky. En 1890 también hizo tres composiciones líricas para voz y piano y un Motete a seis voces, Deus meus, basándose en el recuerdo de las ceremonias religiosas a las que había asistido siendo niño, obra que fue presentada en el Conservatorio. 

En junio de 1891, Rachmáninov terminó con gran brillantez sus estudios de piano, para entonces ya era un extraordinario virtuoso capaz de aprender de memoria y de interpretar a la perfección piezas dificilísimas, como, por ejemplo, Las Variaciones y fuga sobre un tema de Händel, de Brahms. Durante el verano de este mismo año enfermó seriamente como consecuencia de haber nadado en las frías aguas de un río. Pese a todo, consiguió llevar adelante diferentes obras: el Concierto nº. 1 para piano y orquesta, interpretado el 30 de marzo de 1892, una Sinfonía en un solo movimiento, algunas pequeñas piezas para el álbum estival y el Poema Sinfónico El príncipe Rostilav, dedicado a “mi querido profesor Antón Stepánovich Arenski”. El tema del Poema Sinfónico procedía de un texto poético de Alexéi Tolstoi (primo lejano del autor de Guerra y paz, León Tolstoi), obra que se estrenó después de la muerte del compositor, el 2 de noviembre de 1945, en Moscú.

Un acontecimiento relevante en su carrera profesional fue la composición de una ópera en un acto, Aleko, sacado de un poema de Pushkin. El tema, que hacía referencia a la libertad de los gitanos en Besarabia, había sido convenientemente recortado en su redacción original para no desencadenar las iras de la censura zarista. Aleko fue puesta en escena en Bolshói el 10 de marzo de 1893, obteniendo un gran éxito, subrayado por la presencia de Chaikovsky, quien propuso a Rachamáninov que formase con Aleko y con su propia ópera Yolanda un espectáculo único. Tal fue el resultado positivo de la composición Aleko que, el propio Nicolae Zverev (si recordamos, famoso profesor del Conservatorio de San Petersburgo que lo acogió en su hogar) le brindó un reconocimiento muy emotivo hasta tal punto que le regaló a su discípulo ruso de antaño su reloj de oro. Curioso ¿verdad? Y no tan curioso es el hecho de que Serguéi siguiera componiendo piezas tales como: el celebérrimo Preludio en Do sostenido menor para piano y dos piezas para violín y piano, estos últimos fueron dedicados a su predilecto Chaikovsky; un poema sinfónico, La roca o la Sinfonía Caprice bohémien. Esta última sinfonía fue un fracaso e indujo a Rachmáninov a estar tres años sin componer.

Sin embargo, el silencio del compositor soviético obedecía también a su actividad como concertista y director de orquesta, dirigió: Sanson y Dalila de Saint Saëns, Carmen de Bizet, Orfeo de Gluck, Rusalka de Dargomijsky y Noche de mayo, de Rimsky-Kórsakov.

El 12 de marzo de 1902, Rachmáninov se casó con su prima Natalia Satina. Como la Iglesia ortodoxa prohibía la unión entre primos hermanos, se celebró la boda en la capilla del regimiento Tavrichensky, de cuya unión nacieron dos niñas. Con el matrimonio y con el nacimiento de sus hijas, Irina y Tatiana, la vida del célebre maestro soviético adquirió un ritmo regular dentro de lo que permitía su actividad como concertista y director de orquesta que, en cierta medida, contrastaba con su labor como compositor. Durante este período de su vida, una de sus más famosas obras, el Concierto nº. 3 para piano y orquesta en Re menor, interpretado por vez primera por el autor en Nueva York el 18 de noviembre de 1909. Muy famoso e interpretado a menudo se concentran las características principales del estilo del compositor ruso: el gran virtuosismo, la agilidad de ideas musicales, el gusto por una rica orquestación. El Concierto nº. 3 quizás porque se trata de una música “sencilla o fácil”, goza de extraordinaria popularidad.

El músico ruso murió un 26 de marzo de 1943 a consecuencia de una enfermedad incurable que le impidió cumplir los setenta años. Finalmente podemos terminar con la siguientes palabras que el propio Serguéi Rachmáninov expresaba mediante una entrevista concedida en el año 1941 al periódico The Etude: “Mi música es el fruto de mi temperamento, por esto es música rusa, pero no he tratado de manera consciente escribir música rusa ni ningún otro género de música. Cuando escribo música, intento expresar de manera simple y directa lo que siente mi corazón (…)”.

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