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Tomás Bretón

Les invito a viajar atrás en el tiempo, en la época del Romanticismo concretamente. Es la noche del 14 de agosto y se celebra la verbena de la paloma en Madrid.

En uno de los barrios más conocidos de la capital española, un humilde cajista de imprenta llamado Julián vive una historia de amor con Susana. Cuando llega la hora de la fiesta de la verbena Susana se va al baile con Don Hilarión, un farmacéutico viejo pero ricachón. Como en todo barrio las noticias corren más que el viento y Julián se entera que su novia está coqueteando con el boticario. El joven cajista, muerto de celos, se dirige a la fiesta de la verbena y como era de esperar la noche termina en escándalo amoroso. Al final, la historia tiene un final feliz y los jóvenes enamorados terminan reconciliándose. Esta narración, basada en hechos reales, sirvió de inspiración a Ricardo de la Vega para escribir el acto de un sainete. El gran maestro, Tomás Bretón Hernández, será el encargado de poner música a esta zarzuela, La Verbena de la Paloma, que se convertirá en una de las más populares por su formato perfecto y la originalidad de sus melodías.

Esta zarzuela, estrenada en 1894 en Madrid, se considera la gran obra maestra de Tomás Bretón, uno de los más reconocidos compositores españoles. Nace en Salamanca el 29 de diciembre de 1850 y es sólo un niño cuando descubre su amor por la música e inicia sus estudios de violín en la Escuela de Nobles y Bellas artes de San Eloy. Su madre le comprará el instrumento de cuerda con sus ahorros ya que su padre muere dejándolos en la extrema pobreza. A los diez años de edad ya forma parte de una orquesta actuando en teatros, iglesias y bailes. En plena adolescencia se traslada a la capital española para continuar sus estudios musicales en el Real Conservatorio donde aprende composición con Emilio Arriete. Ingresa en la Orquesta de la Sociedad de Conciertos y obtiene el primer premio de composición en el Conservatorio de Madrid aunque compartido con Ruperto Chapí. Pronto queda claro que lo suyo es la música y no tarda en destacar en este campo, no sólo como violinista sino también como director de orquesta y compositor.
Más adelante, se le otorga una beca para estudiar en Europa y recibe formación en Roma, Milán, Viena y París. En su estancia por el viejo continente crece su afán de europeizar la música española con la ambición de crear una ópera nacional. Este se convertirá en su sueño eterno que lo acompañará hasta la edad de 73 años, dejándonos un dos de diciembre de 1923.
De regreso a su país, presenta unos conciertos en Barcelona y regresa a la capital donde durante ocho temporadas consecutivas se pone al frente de la antigua Sociedad de Conciertos, conduce la Orquesta Sinfónica de Música y funda y dirige la Unión Artístico Musical, hecho que aprovecha para presentar una serie de nuevas obras españolas y extranjeras.
Por lo que a su obra se refiere, aunque se dedicó a la música de cámara resultó ser más conocido por el género lírico. Autor de óperas de renombre como Los Amantes de Teruel y La Dolores, compuso además unas cuarenta zarzuelas.

La composición de su primera zarzuela que tuvo más acogida de la crítica fue la de Los dos Caminos. Su estreno tuvo tanto éxito que se convierte en la primera obra que se representa dos veces en una misma noche. Pero Bretón tenía clavada una espina, hacía tiempo que soñaba en poner música a una ópera. Se inicia con Guzmán el Bueno que estrena en el Teatro Apolo de Madrid después que el Teatro Real le cerrara las puertas negándose a estrenar la obra. A pesar de todo, tuvo una gran acogida por el público y su éxito le llevó a representarla también en el Liceo de Barcelona. Cuatro años más tarde, Bretón estrena Los Amantes de Teruel en el Teatro Real, otro de sus grandes éxitos que también se estrenará en la ciudad Condal. Garín, Raquel y Farinelli se sumarán a la lista de óperas destacadas del músico.

Pero Tomás Bretón tuvo más de una obra maestra y aparte de la farsa madrileña, La Verbena de la Paloma, su ópera La Dolores deja también el listón muy alto a los sucesores de este género dramático. En esta ocasión, el compositor salmantino es responsable tanto de la música como del libreto. Se estrena en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en 1895, tiene un éxito inesperado, el mayor de la historia de la ópera en España, que lleva a presentarla en Milán, Viena, Praga y en Barcelona donde se representará ni más ni menos que 112 veces. En el argumento, Bretón retrata de manera minuciosa la España más profunda de finales del siglo XIX.
Llegados a este punto conocemos la vida y la obra musical de Tomás Bretón. Con ello podemos afirmar que su historia ilustra de una forma clara la situación de la música española de la época romántica, muy ligada a la crisis que vivía el país. Es tiempo de revoluciones en la península ibérica sumadas a una enorme inestabilidad política. Un sentimiento nacionalista invade la Europa de la segunda mitad del siglo XIX y la música se verá alimentada de este pensamiento en el que además todas las artes en general reflejarán la importancia de los sentimientos humanos. En pleno romanticismo, y teniendo en cuenta que en España este movimiento llega con retraso, la ópera italiana está muy bien considerada y la mayoría de los músicos de este país se conformarán en imitarla para poder sobrevivir dentro de su campo artístico. Bretón, gran defensor de una ópera estrictamente nacional, también se verá perjudicado por la influencia italiana. Sin ir más lejos, el propio Teatro Real de Madrid para asegurarse una buena taquilla dejó representar la ópera Los Amantes de Teruel de Bretón si este último traducía el libreto al idioma del país que vio nacer el género operístico.

Lo que si está claro es que Tomás Bretón ayudó en la vida musical española de una época donde las artes no lo tuvieron nada fácil. Fue maestro de músicos de renombre como Pau Casals y Manuel de Falla que más tarde pasarían a formar parte de la historia de la música del país que los vio nacer. Lo que no se le puede negar al compositor romántico es su afán de innovar en el campo de la música. Aparte de luchar incansablemente por el éxito de una ópera nacional española, también intentó imponer la música sinfónica en una época en que el sinfonismo español todavía no se conocía. España le debe al compositor salmantino todo un reconocimiento, por sus zarzuelas, sus óperas, sus composiciones para orquesta y para música de cámara y, sobre todo, por su tenacidad de crear una música española propia casi igual o tan competitiva como la del resto de la Europa del siglo XIX.

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...por Lourdes Antius ...por Lourdes Antius


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3 comentarios en Tomás Bretón

  1. Aunque su fama se debe al género lírico, la música de cámara de Tomás Bretón es de gran calidad, con un tratamiento armónico bastante audaz para su época.

  2. Entre las composiciones musicales de Tomás Bretón a mi me encanta “Los amantes de Teruel” de 1889, “Garín” de 1892 y “La Dolores” de 1895.

  3. Tomás Bretón es grande entre los grandes. Entre sus alumnos tuvo a Pau Casals y a Manuel de Falla, ¡casi nada!

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