Con el paso de los años, se hace más evidente la importancia histórica del regreso de Patti Smith a la actividad musical en 1995, con el álbum Gone again.
15 años antes de esa fecha, la otrora diva del punk neoyorquino más leído y culturizado, había decidido desvanecer su estela de la escena artística pública, aparca indefinidamente su actividad musical, se casa con la leyenda MC5 Fred “Sonic” Smith y huye a la tranquilidad de un suburbio de Detroit para iniciar una vida familiar con dos hijos, felicidad, literatura y muy puntuales ejercicios discográficos, como el trabajo conjunto con su marido, Dream of life, de 1988, que incluía el Give peace a chance particular de Smith: People have the power.
En 1994 fallece de un ataque al corazón Fred “Sonic” Smith, y, ante el vacío vital que se extiende delante suyo, Patti empieza a encaminar, despacio, sus pasos a un panorama musical que prácticamente no sabía de ella desde 1979.
Después de Gone again, gestado junto a su inseparable colaborador Lenny Kaye, además de nombres tan destacados como Tom Verlaine (Television), John Cale (productor del primer disco de Patti, Horses, de 1975) y Jeff Buckley. Con el infravalorado Peace and noise (1997) y Gung ho (2000), se afianza la renacida carrera de Patti Smith; discos sólidos, cosas que decir, y actuaciones en directo donde la artista nacida en Chicago se pasea descalza por el escenario, baila y no deja de transmitir mensajes, sentimientos.
El motivo por el que quiero destacar en MundoMúsica como “disco imprescindible” de Patti Smith este Trampin´del 2004, y no otras opciones más evidentes como Horses, no responde a que uno pueda ser mejor que otro. Trampin´ posee el mérito de haberse gestado en una época donde, en teoría, no deberían existir discos de ese calado. A mediados de los 70 era más fácil que alguien saliera con canciones como Land o Kimberly, discos como ese Horses, porque la sociedad misma en la que se movía Smith producía la chispa para que todo eso sucediera, para entendernos, es como la maravilla soul I can´t stop, (2004) de Al Green, un disco extraordinario cuyo valor aumenta por ser una obra maestra del soul de los 70 parido en el siglo XXI, cuando el contexto social no ayuda y no es el mismo que 30 años atrás. Escribir de este modo Trampin´ en el 2004, sin CBGB, ni el mundo literario en el que vivía Smith en los setenta, ni un movimiento punk en ciernes que acunase el lenguaje musical de la artista, resulta más difícil que editar Horses en 1975 o Radio Ethiopia en 1978. Trampin´ por otro lado, me parece un disco tan vivo y lleno de esencias como Horses, y es sin duda una de las grandes obras publicadas en el 2004.
¿Qué ha tenido que suceder para que Patti Smith diera en el centro de la diana de forma tan clara e irrevocable? ¿por qué Trampin´ huele a obra de peso desde el primer acorde de la primera canción? Nadie niega que el complicado estado en el que vive la sociedad americana ha dado el espaldarazo para que la pluma de Smith se pusiera a escribir sobre lo que realmente es importante. La guerra de Irak, la confusión de la sociedad actual, la confirmación de que algo marcha mal cuando la potencia mundial del siglo XX no reflexiona ya más sobre sus motivos y destruye a la cuna de la civilización ante la indignación de medio mundo, mientras que en su interior desaparecen los valores, los cambios, las voces.
Las excelentes canciones de Trampin´ poseen la cualidad de hacerse escuchar; mientras vivimos estos fáciles días de Emule, Soulseek y cientos de discos gratuitos a nuestro abasto, demasiados discos que nunca apreciaremos como es debido, sorprende que éste de Patti Smith detenga el reloj, nos mire de frente y se haga escuchar. En la voz de esta Smith del 2004, todo parece importante, todo merece nuestra atención, cada frase del disco se rebela como una pequeña llave de conocimiento y en directo, como demostró en su visita del 2004 a Barcelona, Patti pasea desgarbada por el escenario, ahora punk ahora hippy, mientras con el tesón y el compromiso de una jovenzuela con ganas de mover conciencias, ejerce de suma sacerdotisa de su propio mensaje.
Temas destacados:
Jubilee: Guitarras distribuidas con decisión y energía para iniciar el disco de forma optimista y decidida. Jubilee contiene el aliento de vida y trascendencia que nos acompañará durante todo el disco:
“Oh glad day to celebrate ´neath the cloudless sky
Air so sweet, water pure
Fields ripe while rye Come one come all
Gather round, discard your Sunday shoes
Come on now, oh my land
Be a jubilee, come on girl
Come on boy, be a jubilee”
Mother rose: La melodía más arrebatadora en un tema que sonaría en todas las radios y emocionaría también a tu madre y a la mía si el panorama musical no fuera como es. Patti Smith es capaz de construir arrebatadoras canciones de corte accesible, para todos los públicos, y con una producción que resalte cada gancho para el gran público, y aún así, su credibilidad quedará siempre fuera de toda duda.
Gandhi: La sin par cualidad de Patti Smith para distribuir las melodías vocales por encima de la música de forma imprevisible, original, y siempre ascendente en intensidad queda reflejada en este tema. Susurra al oído cuando empieza la canción, recita, alza la voz cuando decide que se levante el clímax, domina de esta forma cada nota, cada inflexión. Una canción hermanada con standards de la cantautora como Land.

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