White light, white heat, white trash es en opinión de quién suscribe, el disco de punk más importante de los años noventa.
En un año denso en cuanto a lanzamientos impactantes (era el 1996 del Antichrist Superstar de Marilyn Manson, del Roots de Sepultura, o el inmortal Black Love de Afghan Whigs), el clasicismo tremendamente personal del punk de Mike Ness y sus Social Distortion marcó un antes y un después en el género. No se trataba de un simple disco de punk de esos que se facturan directos a la brasa, con la piel, la carne y la sangre. Tocar hondamente los sentimientos suscitados por la lucha por la supervivencia, el pecado, el arrepentimiento y el amor a ritmo de tres acordes brutos, tradicionalmente ramonianos, en eso consiste White light, white heat, white trash; “Ness convirtió los discos de Social Distortion en un diálogo acerca de la impulsividad, sus consecuencias y la lucha por la madurez” se dice en la web oficial del grupo; temas impropios del punk, con fondo musical del mejor punk.
Mike Ness es el líder y compositor de Social Distortion. Un tipo con una imagen más allá de lo cool: tatuajes, peinado 50’s, camiseta imperio blanca y su inseparable Les Paul con la marca “Orange County” estampada. No volverá a lograr jamás firmar canciones como las de este disco, si bien se acercó en el anterior, Somewhere between heaven and hell (1992). White light, white heat white trash surge a mediados de los noventa, cuando la vida de Mike Ness pedía a gritos una pausa para reflexionar acerca de todo lo vivido en los últimos 20 años.
Ness formó Social Distortion a finales de los setenta, cuando no contaba ni con 18 años, una banda más en el magma de rebeldía punk de Orange County, el acomodaticio condado californiano. Era un tipo problemático, impulsivo, tuvo problemas con las drogas, y a principios de los ochenta era normal que los conciertos de Social Distortion acabaran con Mike liándose a puñetazos con alguien del público. Este poso de outlaw punk, supongo que mientras fue vivido le reportó la satisfacción del rebelde sin causa, pero ahora, con más de 30 años de edad, la mente le pedía ordenar lo vivido y aprender de la experiencia. White light, white heat, white trash es el disco de un tipo que sabe los lugares en los que ha estado, y que no desea volver a ellos. La redención se respira en cada uno de los 11 temas del disco.
Para forjarlo, en 1995 Ness contaba con el otro miembro de los principios de la banda, Dennis Danell, más John Mauer y el espectacular batería Chuck Biscuits, inimitable bestia camionero con sombrero tejano. El sonido no ofrecía mayor complicación ni ánimos de modernez, las guitarras saturadas, como locomotoras de acero de alta velocidad, voz de felino viejo de Mike, sus solos básicos a la vez que melódicos y la apisonadora de Chuck Biscuits empujando el convoy. Y las canciones, himnos casi religiosos, trampolines eléctricos que parten del infierno para llevarte al cielo, la materia de la que están hechos los ángeles que antes fueron demonios.
Temas destacados:
Dear lover: Uno de los inicios más devastadores que pueda haber escuchado en un disco. Y la primera declaración vital de Mike: “Living, over and over again now / It ain’t nothing girl, ’til you feel the pain”. Es una canción desesperada, que anuda con alambres de espino los dos sentimientos entre los que se debate Ness, el amor y el dolor.
Don’t drag me down: Antes de los 18 todos deberíamos vibrar con un tema como este. La visión del sentido primero y último de ser punk no es la pose, meterse de ostias en un callejón o ir jodiendo a los demás porque te crees punk. Ser punk es esto: “Ignorante is like a gun to hand, reach out for the promised land / your history books are full of lies, media-blitz gonna dry your eyes / you’re eighteen, you wanna be a man, your grandaddy’s in the Ku-klux-klan / Taking two steps forward and four steps back / I wanna go to the White House and paint it black”. Ser ignorante no es punk, si lo es rechazar la mentira de tus padres, de tus abuelos, ir a la Casa Blanca para pintarla de negro.
I was wrong: El memorable single que pudo verse a mediados de los noventa por la MTV. Una melodía perfecta, emocional, y una canción gemela del clásico Bad luck de su anterior disco, que trata el arrepentimiento y la mala suerte en la vida desde la límpida sinceridad de quién sabe lo difícil que es arrepentirse. A veces, la palabra de Mike Ness es tan dolorosamente transparente, que duele.
Under my thumb: El tema fantasma del disco que no figuraba en el libreto. Una versión del clásico de los Rolling Stones con un corte mucho más inmediato que las piezas que compone Mike. Pocos deben ser los conciertos en los que no interpretan este cover.
Recientemente ha fallecido el guitarrista del grupo Dennis Danell, y se ha editado, 8 años después, la continuación de White light, white heat, white trash, titulada: Sex, love and rock n’roll. Todavía no he salido de mi decepción, Mike ha repetido los esquemas de White light… pero con la mitad de alma y muy poca inspiración compositiva. Se me antoja mucho más conveniente ahora que Mike reanude su extraordinaria carrera en solitario como cantautor rootsy, a sus dos excelentes trabajos me remito, Cheating at Solitaire de 1999 y el disco de versiones Under the influences, firmado el mismo año.

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El “White light, White heat, White trash” es un discazo lo mires por donde lo mires.
Como bien dices Marc, “White light, white heat, white trash” de Social Distortion es el disco de punk más importante de los años noventa.